YO TAMBIÉN CONOCÍ A GARCÍA MÁRQUEZ, PERO EN SU LADO OSCURO

Angélica Mora Beals

Siempre me fascinaron sus novelas... pero no el hombre que las escribía. ¿Se puede separar lo uno del otro?

El gobierno de Venezuela, instituyó el premio "Rómulo Gallegos".
El Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos fue creado en honor al novelista y político venezolano de ese nombre, el 6 de agosto de 1964, mediante un decreto promulgado por el entonces Presidente de Venezuela, Raúl Leoni.

En un principio su objetivo era premiar novelas latinoamericanas, pero a partir de la década de 1990 se expandió a todo el ámbito hispano hablante. El primer autor no americano en recibir el premio fue Javier Marías.

Desde un principio se convirtió en uno de los premios más importantes en el ámbito de la narrativa en lengua castellana, en plena coincidencia con el boom latinoamericano, a tal grado que los primeros tres ganadores, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, eran parte de dicho movimiento.

# I edición (1967) - La Casa Verde de Mario Vargas Llosa (Perú)
# II edición (1972) - Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez (Colombia) # III edición (1977) - Terra Nostra de Carlos Fuentes (México)

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

En 1972 el premio Rómulo Gallegos fue concedido a "Cien años de Soledad" del colombiano Gabriel García Márquez. Por supuesto que mi equipo de Radio Caracas Televisión estuvo en la ceremonia.

Después de llevarse a cabo obtuvimos la entrevista correspondiente.
Le habían preguntado al escritor -que fue lanzado a la fama con este premio- en qué iba a gastar el dinero que acompañaba al galardón.

En la euforia del momento dijo todo alborozado: -"Me voy a comprar un yate".

Y ahí le caí yo. Y le pregunté: -"No es un poco fuera de los común que un izquierdista como Ud. se vaya a comprar algo tan capitalista como un yate, habiendo tanta miseria en el mundo".

El hombre se volvió como si le hubiera pinchado en una parte pudenda y me contestó, en medio del chirriar de las cámaras que captaban el intercambio: -"Señorita, como es posible que una niña tan encantadora como Ud. (?), haga una pregunta tan “guevona”".

Hasta ahí llegó la ceremonia.

En el canal estaban felices porque había logrado pinchar al tigre que todos llevamos por dentro y repitieron una y otra vez, para mi vergüenza, mi intercambio con el ilustre escritor colombiano.

Durante semanas después de esta "entrevista", me subía a un “carrito por puesto” que era el transporte colectivo más usado esos días, la gente me reconocía, se reía y me palmeaba la espalda.

"-Estuviste bien, chica...Otros eran menos apreciativos y más izquierdistas, incluso en esos tiempos y me decían: -"La ..... Angélica".

Eran las exclamaciones que me perseguían hasta que llegaba a la puerta de Bárcenas a Río, donde quedaba -en aquellos tiempos- Radio Caracas Televisión. Adentro aún habían felicitaciones.

(Fragmento del libro Memorias de una Periodista )

 

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