BACHELET: QUIEN NO LA CONOZCA QUE LA COMPRE

Por Hugo J. Byrne

En la película “The Godfather” el personaje central le dice a uno de los energúmenos que lo rodean: “Hay que mantener a los amigos cerca y a los enemigos aún más cerca”. Quien así se expresaba era traidor y asesino y, figurativamente, siempre empuñaba una escondida daga lista para clavársela en la espalda al primero que le hiciera sombra. Algunos me recuerdan ese consejo, pero me resulta imposible seguirlo.

Por escribir esto no faltará quien me censure. Eso no me quita el sueño y aún menos que otros me consideren ingenuo por mantener estrictas reglas de conducta. Un viejo camagüeyano me decía con frecuencia: “el peor de los males es andar con animales”. Él debía saberlo bien, pues tenía más contacto diario con vacas que con seres humanos. A esos que me recuerdan el consejo del mafioso “Godfather” se los agradezco, pero les informo que prefiero seguir el del viejo vaquero: así que por favor, procuren mantener una respetable distancia de mí.

Y hablando de animales, el jefe del estado Venezolano aparentemente ha incurrido en el desagrado de Michelle Bachelet, quien de nuevo preside Chile. Al heredero político de Chávez, mentor y guía espiritual-ornitológico de Maduro, Bachelet le dedicó el peor insulto posible en la jerga política de la izquierda hispanoamericana: dice Bachelet que el heredero del Antropomorfo Llanero ¡no es socialista!

No coincido. En primer lugar Maduro es lo suficientemente bruto e ignorante como para ser genuinamente socialista. De esto no cabe la menor duda, aunque lo niegue el “Doctor” alemán que acuñara la frase “socialismo del siglo XXI”.

Para criticar cualquier cosa, incluyendo una escuela económica, es imprescindible conocer el tema. Algunos entienden que si se acercan al fuego se queman. Entre esos hay muchos cubanos del exilio quienes nunca necesitaron leer “The Wealth of Nations” de Adam Smith para saber qué es capitalismo, o los trabajos de Lenin para saber por qué detestan el control totalitario de la economía. Sin embargo, no es necesario ir a la luna para saber que allí no hay oxígeno.

Lo evidente es que la diferencia entre el dúo de Fidel Castro y su medio hermano Raúl Mirabal, cuando se le compara con Maduro, es que este último no tiene padrino que lo saque del atolladero económico. Sucede que el socialismo del siglo XXI o de cualquier otro siglo, conduce rápida e inexorablemente a la bancarrota. Bachelet sabe esto de sobra y es por eso que al igual que sus dos antecesores inmediatos mantuvo durante su primera presidencia las reformas económicas implantadas durante el régimen de Pinochet.

No siento placer en insultar a nadie, pero tampoco soy políticamente correcto cuando se trata de describir a alguien: Bachelet es una dama con una cara muy dura. Su condición moral se refleja a través de su conducta. ¿Se acuerda el amigo lector de Eric Honecker? Ese delincuente, uno de los principales responsables del estado artificial llamado República “Democrática” Alemana y heredero del dictador Walter Ulbritch, dio acogida a Bachelet en su cubil comunista durante fines de los años 70.

El padre de Bachelet era un General izquierdista de la Fuerza Aérea de Chile, quien se opuso al pronunciamiento de Pinochet y sufrió prisión (y dicen que torturas) durante el gobierno militar. Su hija Michelle marchó a un exilio brevísimo en Australia para después, curiosamente, no ir a Méjico, Argentina, Francia, u otra nación entonces más o menos libre, sino acomodarse a las mil maravillas en el predio genocida de Honecker, donde vivió del erario público sin aportar nada a cambio y donde estudió, sin pagar matrícula, en la Universidad de Humbolt.

Cuando en 1991 ese estado artificial se viniera abajo por su propio peso, la vieja rata comunista que lo presidía decidió asilarse en la embajada chilena. ¿No es ello un acontecimiento significativo? Recuérdese que Pinochet entregó la presidencia en 1989 al sector civil, tras perder el plebiscito y que los políticos que lo relevaron eran antípodas políticas del viejo general.

Acusado de genocidio, Honecker fue extraditado a petición de las autoridades alemanas y el entonces gobierno civil de Chile lo devolvió al escenario de sus crímenes. Mientras aguardaba juicio, el viejo genocida estaba consumiéndose de cáncer terminal, razón humanitaria por la que se decidiera regresarlo a Chile. Alemania libre le extendió a este tirano miserable la misericordia cristiana que él negara tantas veces a sus compatriotas. Para gran alivio de la humanidad el demonio lo recibió con brazos abiertos en mayo de 1994.

Por lo menos miles de alemanes de ambos sexos, jóvenes, niños y ancianos, murieron asesinados por la policía política llamada Stassi que Honecker entrenó en maldad y controlaba con fruición. La mayor parte de las víctimas de esos esbirros perecían ametralladas cuando en frenética búsqueda de libertad trataban de franquear el muro de la infamia durante el régimen mercenario y sangriento de Alemania del Este.

¿Similitudes entre Honecker y Bachelet? Muchas. Ambos han visitado La Habana con gran frecuencia y aparecido en periódicos, pantallas de televisión y monitores del “Internet” abrazando sin asco al “Piojoso en Jefe” y a su suplente Raúl Mirabal, haciéndole el caldo gordo a la Tiranía Castrista. Sin la menor duda que junto a ella también lo han hecho más recientemente y hasta la náusea, casi todos los legítimos jefes de estado de Hispanoamérica. Claro que quien estime que hasta ahí se extiende todo el paralelismo entre Bachelet y Honecker no ve el cuadro completo.

Ahora parece que la señora Bachelet está tratando de utilizar un nuevo libreto para su futuro político. Tal como el Presidente Obama en Estados Unidos, Bachelet desarrolla una campaña contra lo que llama “desigualdad económica”. Bachelet no parece tan interesada esta vez por mantener la economía de libre mercado, que ha sido hasta ahora carta de triunfo para Chile y única razón de su presente prosperidad.

¿Cuál sería la actitud adecuada ante la posibilidad de aspirar a un segundo período presidencial en esta segunda oportunidad de Bachelet? Como tantos otros caudillos de la izquierda, la antigua admiradora de Honecker apuesta su destino político en la ignorancia popular. Al mismo tiempo “le tira un hueso” a las clases conservadoras de Chile mediante la crítica hacia Maduro.

 

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