LA DICTADOCRACIA DE OBAMA

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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Por encima de todos sus demás atributos, una constitución es el escudo del ciudadano frente a dictadores y tiranos.

Cuando Franklin, Madison, Jefferson y compañía redactaron la constitución de los Estados Unidos tuvieron como principal objetivo proteger al ciudadano frente a potenciales abusos de un gobierno que ostentaría poderes omnímodos. Estuvieron conscientes de la necesidad de crear mecanismos que frenaran las tendencias totalitarias de cualquier presidente con aspiraciones dictatoriales. Para ello, crearon una fórmula en que el poder sería distribuido entre tres ramas o poderes gubernamentales. Por encima de todos sus demás atributos, una constitución es el escudo del ciudadano frente a dictadores y tiranos.

Según la constitución norteamericana y las docenas de constituciones en el mundo que desde su adopción el 17 de septiembre de 1787 la han tomado como ejemplo, el Poder Legislativo, ejercido por el Congreso en su calidad de ser el más representativo de la voluntad popular, elabora y aprueba las leyes de la república. El Poder Ejecutivo, ejercido por el Presidente de la República, sanciona, aplica y hace respetar las leyes. El Poder Judicial es una especie de árbitro que impide los excesos de los dos otros poderes y dirime las disputas que puedan surgir entre ellos.

Durante más de 237 años, el documento y la sabia fórmula contenida en el mismo han hecho de los Estados Unidos la democracia representativa más larga de la historia que despierta la admiración y la envidia de un mundo oprimido por dictadores y tiranos. Es cierto que, a través de su larga vida, los Estados Unidos han tenido presidentes como Jackson, Roosevelt y Nixon que han transgredido los poderes que les correspondían de acuerdo con la constitución. Pero ninguno de los42 hombres que ocuparon la presidencia con anterioridad han violado las cláusulas constitucionales con tanta frecuencia y descaro como Barack Obama.

Prueba al canto. A través de sus cinco años en la presidencia Obama ha usurpado los poderes del Congreso legislando desde la Casa Blanca. Los casos más notorios son los cambios a las leyes de inmigración con respecto al llamado Dream Act y las numerosas enmiendas a la Ley de Cuidado Asequible (Obamacare) para beneficiar a sus amigos empresarios, a los sindicatos y a los miembros del Congreso. Una base política que necesita desesperadamente en las parciales de este año para amortiguar el impacto negativo sobre sus niveles de popularidad después de ser descubiertos en sus mentiras sobre la ley de salud.

Pero, hasta ese momento, sus atentados contra la constitución habían sido realizados en forma solapada, incluso a través de funcionarios de segunda categoría. Todo eso cambió cuando pronunció su reciente discurso ante el Congreso sobre el Estado de la Unión. Un frustrado y belicoso Obama la emprendió contra los republicanos que controlan la Cámara de Representantes. Los amenazó con ignorarlos y legislar por su cuenta si no accedían a sus deseos. Les dijo: "No voy a seguir esperando por leyes que proporcionen a los ciudadanos el tipo de ayuda que necesitan. Tengo una pluma y un teléfono."

Intimidó a los republicanos diciendo que procedería a gobernar por decreto para completar su agenda en cuestiones tales como el aumento del salario mínimo, la renovación de los subsidios a los desempleados, la reforma migratoria y el cierre de la cárcel en la Base naval de Guantánamo. A pesar de todas las pruebas en contrario, tuvo la osadía de describir el Obamacare como un gran éxito de su gestión de gobierno. Fueron precisamente los temas de inmigración y del Obamacare los que fueron recibidos con aplausos delirantes de la bancada demócrata. Con excepción de algunos timoratos que aplaudieron para no ser señalados, la mayoría de los republicanos mantuvieron un silencio casi absoluto.

En honor a la verdad, muchos de los temas enumerados por Obama son dignos de ser tomados en consideración por el Congreso, convertidos en leyes y enviados a la Casa Blanca para la aprobación o veto del presidente. El problema está en que Obama no está dispuesto a negociar con unos legisladores a quienes insulta y calumnia cuando estos no acceden a sus exigencias ideológicas. Su solución: la violación de los preceptos constitucionales implementando por decreto lo que tiene que ser puesto en vigor por leyes aprobadas en el Poder Legislativo y sancionadas por el presidente.

Quienes tuvimos el estómago de escuchar el discurso vacío de contenido y pletórico de amenazas del Mesías fuimos testigos de un golpe de estado incruento, pero golpe de estado de todas maneras. Porque lo que tipifica un golpe de estado no es el medio violento de llevarlo a cabo sino la usurpación de poderes y la violación de los preceptos constitucionales. En ese campo, Obama ha sido un verdadero maestro.

Esa noche, el Capitolio no estuvo rodeado por tanques ni los congresistas fueron sometidos a la obediencia por soldados en zafarrancho de combate. No fue un golpe de estado al estilo de nuestras "repúblicas bananeras", como nos ha descrito en repetidas ocasiones la izquierda atrincherada en el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Pero Obama se quitó el uniforme de demócrata y asumió poderes dictatoriales. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española describe la dictadura como: "El gobierno que se ejerce fuera de las leyes constitutivas de un país" . El dictador Obama se desnudó sin pudor alguno ante los ojos del mundo. Es cierto que su gobierno no es una dictadura "sui generis" pero dejó de ser una democracia pura. Por eso he acuñado el término de dictadocracia que encabeza este artículo.

Para aquellos que todavía cierran ojos y oídos para ignorar la pesadilla que contribuyeron en parte a crear tengo algunos datos que, analizados a la luz de la razón, son totalmente irrefutables. Obama no es el único presidente de los Estados Unidos que ha emitido decretos durante su término de gobierno pero es el que ha roto todos los récords. Ninguno de los 8 presidentes entre Eisenhower y Bush padre (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon,, Ford, Carter, Reagan y Bush padre) emitió más de 5 decretos cada uno durante su paso por la Casa Blanca. Clinton emitió 15 decretos y Bush hijo 62. Sin dudas un aumento considerable pero no si los comparamos con los más de 1,000 decretos emitidos por Obama sin terminar todavía su segundo mandato.

Lo más trágico de la situación es que la conducta de Barack Obama no es determinada por falta de inteligencia o por desconocimiento de los preceptos constitucionales. Este es un hombre experto en derecho constitucional y graduado con honores de la Universidad de Harvard, una de las más prestigiosas no sólo en los Estados Unidos sino en el mundo. No es el erudito que nos describen sus partidarios pero dista mucho de ser un ignorante. Cuando viola la constitución, como lo ha hecho en tantas ocasiones, no lo hace por ignorancia sino impelido por su arrogancia y su fanatismo ideológico. ¡Que Dios proteja a los Estados Unidos en los tres años que le quedan a este fanático para insistir en imponer su agenda izquierdista por encima de los intereses del pueblo norteamericano!

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