EL SALTO AL VACÍO DE HENRIQUE CAPRILES.

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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Nadie aprende en cabeza ajena.

El hasta ahora líder de la Mesa de Unidad Democrática, Henrique Capriles, ha demostrado habilidad política, capacidad dialéctica y dedicación personal en la difícil misión de confrontar la agresión de castristas y chavistas contra la patria de Bolívar. Empiezo de esta manera para dejar bien claro que siento simpatía por Capriles y le deseo el mayor de los éxitos en una tarea donde se juega hasta la propia vida frente a enemigos que han demostrado no tener inhibición alguna en asesinar adversarios políticos. Los enemigos de Capriles son también los míos, ya maten en La Habana o manden a matar en Caracas desde La Habana. Porque no debemos tener duda alguna de que los sicarios al servicio de Maduro han sido entrenados en la escuela de terrorismo de los diablos cubanos.

Dicho esto, ninguna simpatía, por grande que esta sea, me ha impedido nunca emitir mi opinión sobre líderes y acontecimientos que puedan ejercer impacto sobre la libertad de pueblo alguno. Muchos menos, en el caso del pueblo de Venezuela. Martí dijo una vez: "Deme Venezuela en que servirla. Ella tiene en mí un hijo" Y Andrés Eloy Blanco, el venezolano que más ha admirado a Martí, le aceptó la generosa oferta: “¡Demos trabajo a Martí! Está vivo. Sentado en la piedra de crear, como él dijera de Bolívar". Admiro a aquellos dos hombres que, para mí, no son de Cuba ni de Venezuela. Son hijos iluminados de la América que todavía estamos por edificar siguiendo sus ejemplos y aplicando sus consejos.

Por otra parte, Capriles ha sido hasta ahora la gran esperanza del pueblo de Venezuela para recuperar la libertad perdida a manos del endemoniado de Sabaneta y regresar al sistema de democracia representativa que disfrutó desde la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez el 23 de diciembre de 1958. Nadie lo obligó a que se echara sobre sus hombros la pesada y peligrosa carga de enfrentar a los emperadores cubanos y sus procónsules venezolanos. Él pidió el apoyo de su pueblo y los venezolanos lo siguieron en la campaña de reconquista. El 14 de abril del 2013 votaron por él en forma masiva y le dieron la victoria en las urnas.

Hasta ahí, a pesar de múltiples motivos para dudar de las intenciones del gobierno, todo parecía indicar que las cosas irían en la dirección correcta. Al día siguiente de que le robaran la victoria le dijo a los aspirantes a tiranos: "Yo no pacto ni con la mentira ni con la corrupción. Mi pacto es con Dios y con los venezolanos". Acto seguido, en el curso de una conferencia de prensa, convocó a una manifestación denominada «cacerolazo» en rechazo a la proclamación de Nicolás Maduro como presidente. Palabras y conducta de un verdadero líder.

Maduro contestó convocando a sus seguidores a realizar un «cohetazo», refiriéndose a fuegos artificiales; así como ordenó el acuartelamiento de los oficiales de las policías de los estados y municipales y los puso bajo el control del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El saldo fue de nueve muertos. Probablemente aconsejado por sus jefes en La Habana, Maduro amenazó el 17 de abril con someterlo a juicio criminal y Capriles pareció experimentar una epifanía sobre los riesgos de la confrontación en las calles. Se limitó a pedir un nuevo conteo de votos para pronunciarse sobre la legitimidad del resultado de las elecciones.

Y para colmo, en una muestra ominosa de su nueva táctica de apaciguamiento declaró a la prensa: "He tomado la decisión: mañana miércoles no vamos a movilizarnos en ningún punto del país y les pido a todos mis seguidores recogerse. El que salga está en el lado de la violencia, está haciéndole el juego al gobierno”. En una muestra de repudio a toda confrontación, le envió un mensaje a los gobernantes espurios: “Quiero decirles a los venezolanos y al Gobierno se lo digo, todos los que aquí estamos, estamos en la disposición de abrir un diálogo para que esta crisis pueda ser resuelta en las próximas horas”.

Con estas palabras sumisas y esta conducta ignominiosa Capriles escribió su epitafio político y traicionó la confianza de un pueblo dispuesto a salir a la calle y tomar Miraflores durante las 72 horas siguientes a la farsa electoral del 14 de abril. No supo aprovechar su momento de gloria inmarcesible o de inmolación heroica. El momento en que un hombre común se convierte en líder. Sin dudas habrían muerto muchos venezolanos pero se habrían ahorrado los millares de muertos y la esclavitud servil que hemos sufrido los cubanos en los últimos 55 años.

Dio un salto al vacío y optó por un diálogo con el discípulo de unos tiranos que han hecho del "dialogo" un arma dilatoria para perpetuarse en el poder absoluto. No supo aprender en cabeza ajena. Actuó como el niño a quien le dicen que introducir el dedo en un tomacorriente es malo. Aprendió en carne propia cuando recibió la correspondiente descarga eléctrica.

Maduro, por su parte, aprovechó la grieta que la conducta de Capriles ha abierto en la Mesa de Unidad Democrática y se vistió de estadista cuando hace unos días confrontó la violencia callejera declarando: “Yo propongo una jornada que arranque hoy y en un mes tenga resultados concretos en la práctica y en la formulación de una política nacional de todos los venezolanos para garantizar la paz y la seguridad”. Ha llegado incluso a recibir en Miraflores a enemigos jurados como Antonio Ledezma y estrechado la mano de Henrique Capriles.

Estoy seguro de que el vacío creado por la conducta ambivalente de Capriles será llenado por otros líderes de la MUD como Leopoldo López, Diego Arria o Julio Borges. Yo, sin embargo, encabezo mi lista de preferencias con María Corina Machado, no por la belleza que la adorna sino por el coraje que despliega, como cuando se enfrentó al energúmeno de Chávez en la propia Asamblea Nacional y fue después golpeada por los esbirros de la dictadura. Muchas veces, cuando los hombres se empequeñecen las mujeres se crecen. Creo además que Venezuela está lista para su Margaret Thatcher.

Fue precisamente la joven venezolana EmilyVera quien el 27 de Agosto del 2013 le cantó las cuarenta a Henrique Capriles en una carta abierta donde le dijo:" No sé que sentir cuando a diario me dicen, 'Capriles sabe lo que hace'. Pues déjeme decirle algo con todo respeto Don Henrique, quien no asume posturas y consecuencias, NO sabe que es lo que hace. Resistencia hasta la victoria". Contraigamos el compromiso de que la frase de esta mujer sea el santo y seña para todos los que luchamos por la libertad en América.

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