YA SE COMIERON EL PESCADO Y QUIZÁS AHORA SE ASUSTEN DE LOS OJOS

Por Hugo J. Byrne

Sin previo aviso, el Presidente del Senado Norteamericano, Harry Reid, unilateralmente ordenó a sus seguidores cambiar los procedimientos que se usaban hasta el presente en lo que se refiere a la confirmación de las designaciones de los miembros de la judicatura y otras posiciones ejecutivas. Reid ordenó un voto de simple mayoría, popularmente llamado “nuclear option” para derogar las reglas establecidas.

¿Medida anti constitucional? No lo creo, aunque confieso que no soy experto en ese tema. ¿Actitud hipócrita, cínica y deshonesta? Absolutamente, sin que quepa la menor duda. La iniciativa no fue suya y quienes duden que se originara en la Casa Blanca, también podrían creer en la virginidad de las prostitutas. Obama simplemente haló la cadena de Reid, quien al igual que Pelosi es abyectamente servil a su jefe.

Obama y Reid cuando militaban en la oposición denunciaron indignados esa alternativa que los republicanos amenazaban con implementar, aunque nunca se prestaran a hacerlo. El Vicepresidente “Joe” Biden, en la época en que era Senador, también se opuso con fingida pasión al “nuclear option”.

Reid ganó el cambio procesal con un total de 52 votos a 48. Tres senadores demócratas entre los varios que podrían morder el polvo en 2014 “arrimaron la brasa a su sardina”, votando con la minoría republicana. Nada ocurre por casualidad en Washington y la apuesta parece ser que los demócratas temen perder la mayoría que ahora disfrutan en el Senado y planean rebosar las cortes con sus partidarios más radicales antes de que ello suceda.

Con la opción “nuclear” desaparece el llamado “filibuster”, mecanismo parlamentario que extendía el debate para la confirmación de un candidato escogido por el presidente para dirigir alguno de sus múltiples organismos ejecutivos, o para llenar una vacante en una corte federal. Ese proceso formaba parte del trabajo senatorial desde la fundación de la república. Era una forma adecuada de prevenir el control absoluto por parte de la mayoría, la que en lo adelante ejercitará poderes de carácter totalitario. Pueden ahora confirmar a quienquiera sea nominado por Obama, sea éste Vladimir Putin, Nicolás Maduro, Charles Manson, o Atila.

Por el momento el cambio no se aplica a los jueces de la Corte Suprema de Justicia. En la opinión de este observador, eso cambiaría en menos de un pestañazo si los demócratas lograran mantener una mayoría en el Senado en el 2014, aunque ella consista sólo en el voto de Biden. En cualquier caso, Dios dé a los magistrados Thomas, Alito, Kennedy y Scalia una muy larga y saludable vida. Con el Presidente de la Corte John Roberts, sabemos hace rato a qué atenernos.

Por el momento, el cambio consiste en que los nominados por el Ejecutivo sean confirmados por una mayoría simple del Senado (51 votos), en vez de los 60 que antes se requería para poner fin al debate. Si la votación termina en cincuenta a favor y cincuenta en contra, el Vicepresidente (esa lumbrera llamada Joseph Biden), aportará el voto decisivo.

En Castrolandia tienen algo muy parecido, llamado “La Asamblea del Poder Popular”, a la que muchos visitantes extranjeros y una parte considerable de la prensa norteamericana llaman sin rubor “El Parlamento de Cuba”. Hasta que fuera forzado al retiro por el hijo del “Chino” Mirabal, la cabeza de ese organismo era Ricardo Alarcón, uno de los más ramplones lacayos de los hermanos Castro.

La única diferencia entre Harry Reid y Ricardo Alarcón es el desmesurado tamaño de la cabeza de éste último. Ambos caminan de manera similar, con extraños movimientos de simio y mirando hacia el piso. ¿Extemporánea vergüenza? No lo creo.

 

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