LA SALUD DE RAÚL CASTRO Y LA CUMBRE IBEROAMERICANA

(La china se queda en casa)
Angélica Mora Beals

Raúl Castro mandó decir que estaba enfermo, para no asistir ir a la Cumbre Iberoamericana número 23, que se lleva a cabo en Panamá este fin de semana.
Al Designado le esperaban demasiadas emociones y preguntas de la prensa libre, a la que le tiene justificada fobia. En primer lugar debía decir algo, ante el lio del carguero norcoreano que transportaba armas cubanas y que fue detenido en julio pasado, en su audaz pasada por el Canal de Panamá. Pero tenía que añadir otra mentira más a las ya dichas por su gobierno.
En los primeros días de la crisis, La Habana solicitó a Panamá liberar el barco alegando -en su primera mentira-que solo transportaba azúcar como una donación de la Isla para el pueblo de Corea del Norte.
Una vez que las armas fueron descubiertas, el régimen dijo que estaban "obsoletas" y que las enviaba a Corea del Norte para su reparación.
Sin embargo, el cargamento incluía dos aviones MiG-21, 15 motores de este tipo de avión y nueve misiles antiaéreos.
"Las inspecciones del equipo muestran que obviamente no era obsoleto como mantenía Cuba", dijo el canciller panameño Fernando Núñez Fábrega. "Uno de los aviones tenía un poco de combustible, mostrando que había sido utilizado recientemente. De los 15 motores, 10 estaban en perfecto estado".
Señaló que, desde las inspecciones del armamento, Panamá ha tenido "cero" comunicación con La Habana, a pesar de que ha hecho al menos cuatro intentos de discutir el tema.
El Gobierno cubano canceló además una reunión prevista entre representantes gubernamentales de ambos países en las Naciones Unidas el mes pasado.
Se quejó el canciller: "Ha sido como hablar con una pared de ladrillos".
Asimismo, en esta Cumbre Iberoamericana por primera vez se le pedirá al gobierno cubano una respuesta a la realización de un plebiscito en la isla, tema introducido en la agenda por la familia de Oswaldo Payá.
Por eso, Raul Castro no asomó la cara alegando mala salud: No presencia, no explicaciones ni enfrentamiento con la prensa. Mientras tanto, hay nueve otros mandatarios que se excusaron por no asistir al cónclave de Panamá.
Algunos justificadamente como el Rey de España, quien se recupera de una operación a la cadera y Cristina Fernández de una intervención quirúrgica a la cabeza.
El rey Juan Carlos -famoso por el "por qué no te callas" dicho a Hugo Chávez- no está en la Cumbre debido a que fue operado nuevamente de la cadera y la delegación española está encabezada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
Otros mandatarios ausentes fueron Evo Morales de Bolivia, Dilma Rousseff de Brasil, Rafael Correa de Ecuador, José Mujica de Uruguay y Nicolás Maduro de Venezuela. Todos socios del Clan Caracas-La Habana.
También estuvieron ausentes Sebastián Piñera de Chile y Otto Pérez Molina de Guatemala.
Raúl Castro, mientras tanto, se cura en salud.

 

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