MADURO Y LAS INSTRUCCIONES DE LA HABANA
Angélica Mora

Nicolás Maduro está cumpliendo al pie de la letra las instrucciones que recibe desde la Habana. No hay un solo acto que él realice que no esté ya dictado por el régimen cubano. Su propósito final es radicalizar la Revolución Socialista en Venezuela, iniciada por Hugo Chávez.

La total devoción de Maduro a los dictámenes de la cúpula gobernante cubana es bien sabida y se ve una aceleración en las disposiciones recibidas. Maduro no se aparta un ápice de las directrices provenientes de La Habana y hoy está enfrascado en tratar de aprobar la Ley Habilitante.

Usando el nombre del fallecido Hugo Chávez, el actual gobierno está tratando de jugar con los sentimientos de los fieles seguidores del desaparecido presidente para que defiendan esta ley una vez aprobada, si hay protestas por parte de la oposición y el pueblo venezolano.

Según Maduro, la corrupción, que es el principal motivo de la ley, no es de los chavistas y el desplome de la economía es culpa de la derecha. Con esa idea en mente, piensa usar la Habilitante para poner orden "a la cubana", es decir "todo el que no esté conmigo está en mi contra".

Esgrimiendo ese criterio se perseguirá -con todo el peso de la Ley- a todo aquel que no sea chavista. Con la Ley Habilitante, Maduro quiere identificar a los grupos de poder e investigar sus procesos financieros. Y aplastar a sus enemigos.

La oposición percibe a la Habilitante como una herramienta útil para legislar sin el Congreso. Son los mismos errores del gobierno cubano que están siendo repetidos desde hace tiempo en Venezuela. Por eso, si no hay cambios positivos en la patria de Bolívar, el desplome económico, político y social será el más aparatoso de su historia. Es cosa de ver--impotentes-- como esto sucede.

 

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