OBAMA EN CAPILLA ARDIENTE

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

Después de la catástrofe del martes 2 de noviembre los demócratas se han enfrascado en una burda manipulación de la realidad política norteamericana. Quieren hacernos creer que los resultados electorales no fueron otra cosa que una repetición de la tendencia histórica de las elecciones parciales en contra de cualquier ocupante de la Casa Blanca; así como la expresión de un rechazo indiscriminado a todos los políticos en Washington y de una total frustración ante la crisis económica por la que ellos no se cansan de culpar a George W. Bush.

 

La realidad, sin embargo, se ha encargado de descubrir su farsa. Los norteamericanos son un pueblo noble, generoso y muchas veces ingenuo como cuando eligió a Obama en el 2008 pero no son estúpidos. El 2 de noviembre fuimos testigos de un fenómeno hasta ahora desconocido que bien podría ser catalogado como la coincidencia en tiempo y lugar de un terremoto, un huracán y un tsumani políticos con ominosos presagios para Barack Obama en su aspiración reeleccionista en el 2012. Y eso lo saben los norteamericanos.

 

Porque por encima de las interpretaciones con frecuencia   parcializadas de aliados y adversarios de cualquier causa, las cifras frías y demoledoras son siempre el mejor antídoto contra la farsa y la confusión. En el momento de escribir estas notas, a menos de 24 horas de las elecciones, cuando los votos aún no habían sido contados en su totalidad, los republicanos habían logrado ganancias netas de mas de 65 escaños en la Cámara de Representantes y habían logrado una ganancia neta de 6 escaños en el Senado con los estados de Washington y Alaska todavía por decidir.

 

En las importantes gobernaciones estatales las cifras indicaban ganancias netas de por lo menos 11 estados. Estos éxitos serán determinantes a la hora de trazar las delimitaciones de los distritos para el Congreso Federal y, por ende, impactar en forma dramática las elecciones presidenciales del 2012.

 

Si queremos poner estas estadísticas en su contexto histórico sólo tenemos que mirar a las elecciones parciales de 1946 cuando los republicanos lograron una ganancia neta de 57 escaños en la Cámara de Representantes y 12 en el Senado con el consiguiente control de ambas cámaras del Congreso. En 1994, durante la llamada Revolución Republicana liderada por Newt Gingrich, los republicanos obtuvieron una ganancia neta de 52 escaños en la Cámara de Representantes y 8 en el Senado, logrando solo el control de la cámara baja.

 

Algo muy parecido tuvo lugar en estas últimas elecciones. Además, lo mejor que pudo pasarle a los republicanos y lo peor que pudo pasarle a Barack Obama fue la retención del Senado por parte del Partido Demócrata. No he perdido la razón. Estoy en todas mis cabales cuando pienso que el control absoluto del poder legislativo por los republicanos habría dado una excusa creíble a OBama para justificar el fracaso de las políticas fallidas de su agenda socialista y aumentar sus probabilidades de ser electo a un segundo período. El mismo argumento del “congreso obstaculizador” que utilizó Truman en 1948 para derrotar a Dewey.

 

Con los demócratas en control de las 2/3 partes del gobierno, el Senado y la Casa Blanca, Obama será vulnerable al ataque de sus adversarios republicanos y seguirá perdiendo terreno entre los independientes. No le quedará bien el traje de víctima y es altamente probable que incurra en la oratoria suicida que lo llevó a calificar de “enemigo” a todo el que no apoyara su agenda.

 

Por otra parte, los republicanos podrían terminar en control de la agenda en ambas cámaras. Me explico. Tienen el control “de jure” de la Cámara Baja que les han dado los electores en el 2010 y podrían tener en los próximos dos años el control “de facto” del Senado con muchos senadores demócratas preocupados por sus probabilidades de reelección en el 2012 si insisten en aprobar leyes sin siquiera leerlas o en apoyar a ciegas la agenda socialista de Obama. Y si de una cosa podemos estar seguros es de que el instinto de supervivencia de muchos políticos esta por encima de su lealtad a lideres, a partidos y, desgraciadamente, hasta a principios.

 

 

En los próximos meses Obama demostrará si es un ideólogo o un pragmático. La mejor opción, tanto para él como para el pueblo norteamericano, sería que se acercara a John Boehner y trabajará con los republicanos para poner freno al gasto desorbitado y liberar las energías de la empresa norteamericana para crear empleos. Pero, aunque no tengo bases sólidas para este juicio, tengo la firme convicción de que Barack Obama no es Bill Clinton. Este último trabajo con los republicanos liderados por Newt Gingrich, se adjudicó los éxitos en la economía y logró ser electo a un segundo período.

Ahora bien, los republicanos cometerían un grave error si se envalentonaran y creyeran que les han dado un cheque en blanco para hacer y deshacer a su antojo. El ejemplo de lo ocurrido a Barack Obama después de su victoria en el 2008 debe ponerlos en guardia. Además, si las elecciones de este 2010 fueron un referendo sobre Obama, las elecciones del 2008 fueron un referendo sobre los excesos y las veleidades de los republicanos. Estos últimos, harían bien en tener presente que están en probatoria y que, en elecciones futuras, los Tea Parties podrían dirigir sus energías contra los republicanos como este año lo hicieron contra los demócratas. Esa es la maravilla de la democracia.

 

Por el momento, sin embargo, quien está en capilla ardiente es Barack Obama. Porque las elecciones generales del 2012 podrían poner fin a su audaz experimento de saltar a ciegas y a prisa de un capitalismo muchas veces imperfecto pero siempre liberador a un socialismo no solo totalitario sino paralizante de las energías creadoras del ser humano.  

 

Miami, Florida, 3 de noviembre del 2010.

 

 

 

COMENTARIOS


Excelente y agudo analisis sobre las elecciones parciales y reaccion de Obama. El presidente no oyo o no ha querido oir el claro mensaje que le envio el pueblo norteamericano: rechazo a su agenda socialista y su politica domestica y exterior que nos lleva hacia un abismo. Obama no es el Clinton pregmatico,sino un socialista convencido que cree que el pueblo esta equivocado porque no se da cuenta de su acertada politica progresista y el correcto camino que nos quiere llevar hacia el socialismo, cambiando profundamente nuestro sistema economico.Cree que el voto fue de frustacion y no de rechazo absoluto a su gestion de gobierno.Felicidades Alfredo por tu valioso articulo. Frank de Varona
Hace 3053 dias.

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