LOS CUBANOS NO PODEMOS CONFIAR EN LAS FUERZAS ARMADAS CASTRISTAS.

Dr. Oscar Elías Biscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Medalla Presidencial de la Libertad

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Siempre que un ejército esté dispuesto a defender la democracia, los derechos humanos básicos y la libertad de sus conciudadanos ese pueblo será libre. Esto fue una realidad evidente en días recientes en Egipto.

Aunque sabemos que el camino a recorrer en dicho país en materia de libertades aún está por concretar, albergo la esperanza de que los egipcios gocen pronto de un régimen de libertad y un estado de derechos.

Algo similar a lo que aconteció en la República Socialista Rusa cuando el presidente Boris Yeltsin, apareció leyendo un mensaje a la nación y a los golpistas sobre un tanque de guerra en una de las calles de Moscú en 1991. Este fue el fin del golpe militar comunista y la caída y desintegración de la Unión Soviética. Así fue como se puso fin a la Guerra Fría y se dio comienzo a un nuevo período de libertades políticas y económicas para el mundo.

Por otra parte, el cambio en Rumania fue más traumático. La Revolución hizo explosión en una pequeña ciudad al oeste de la capital, Timisoara, en 1989. La represión gubernamental con sus tropas de la Seguridad del Estado, la policía local y paramilitar fue tan brutal que hizo que la protesta se extendiera como la pólvora a otras ciudades y a la capital Bucarest. El arrogante dictador, Nicolás Ceausescu, dio la orden a las fuerzas armadas de la nación que dispararan contra un pueblo desarmado. El ejército no solo se negó a cumplir una orden violatoria de los derechos humanos sino hizo causa común con su pueblo y se crearon las condiciones para la detención, juicio y ejecución de Ceausescu. Fue así como la Revolución Rumana fue la última en sellar la caída del campo comunista europeo oriental.

Rumania y Cuba son países que no tienen similitudes, excepto en la cantidad de población en sus capitales y otras ciudades que son casi iguales, no así en su número total de habitantes. Del mismo modo sus lenguas son romances y partes de sus pobladores tienen ascendentes latinos.

No obstante hay un sinnúmero de similitudes en los aspectos políticos y socioeconómicos entre la Rumania de Ceausescu y la Cuba de los Castro. Solo abordares algunos: sociedades estalinistas con culto a la personalidad del mandatario en jefe y satélites soviéticos aunque aparentaban distanciamientos de las políticas de Moscú. Pero, en honor a la verdad, tenemos que decir que el mandatario rumano era menos sumiso que el comandante Castro. Sin embargo, Fidel Castro y Nicolas Ceausescu se negaron rotundamente a los cambios hacia la perestroika y la glasnost propuestos en conversaciones directas con el presidente soviético, Mijaíl Gorbachov. Los dos condujeron a sus países a una profunda crisis económica como nunca antes vista por sus pueblos, aplicaron el terror de estado para mantener subyugados a sus conciudadanos y prefirieron destruir a sus países antes que permitir cambio alguno hacia la democracia y libertad.

Hoy en Cuba dirige el hermano menor de F. Castro, Raúl, después de una bien asegurada sucesión en el cargo político de la nación. Aunque menos político, más militar y con menos preparación como estadista sigue prevaleciendo intensamente la política totalitaria del bolchevismo instaurada en la Isla por su hermano mayor .

La dictadura castrista, sus acólitos y mucha gente cobarde y traidora han tratado de estigmatizar al pueblo cubano. Lo han calificado de vulgar y afirman que no tiene derecho a la libertad por la que trabajan los mejores hijos de la nación cubana. Todo esto es solo para que pierda su autoestima, se resigne a seguir siendo avasallado y permita que los tiranos mantengan el control político y económico del país de manera permanente.

A pesar de tanta propaganda subversiva me niego a perder las esperanzas de que mi pueblo sepa comportarse a la altura de su responsabilidad histórica de trabajar por la libertad y la democracia para todos los cubanos. Sé que otros pueblos civilizados de cultura milenaria, valientes e indomables sufrieron la humillación de vivir en la esclavitud comunista. Sé también que se sacudieron el yugo de la opresión y volvieron a la vanguardia de la humanidad. Paragón de estos ideales son los pueblos alemán y ruso.

Dentro de este contexto y pensando en estos ejemplos me pregunto: ¿Podríamos los cubanos confiar en las Fuerzas Armadas Castristas como la institución que se sumara a la causa de la lucha por la libertad y la democracia en nuestra patria?

Por desgracia la respuesta es negativa. Las FAR han demostrado hasta ahora que son un instrumento del gobierno castrista para sojuzgar al pueblo cubano.

La grotesca exhibición de armamentos en sus desfiles militares tiene como principal objetivo amedrentar no solo a sus potenciales adversarios internacionales sino al propio pueblo de Cuba. Para sembrar en la mente de los millones de inconformes ante las injusticias de la tiranía la total imposibilidad de un cambio hacia la democracia; así como para proclamar que su sistema socialista es eterno, como han tenido la osadía de imponerlo en su adefesio constitucional.

Este ejercito esta adoctrinado en la ideología estalinista y en el culto a la personalidad de su comandante en Jefe, primero Fidel y ahora Raúl. Estos mandatarios, como sus más cercanos seguidores y dirigentes de la cúpula castrense, han participado de la corrupción, el enriquecimiento ilícito y el tráfico de armas.

Como sabemos, Ceausescu y muchos de sus compinches fueron juzgados y ejecutados a la caída de su régimen por los cargos de genocidio, daño a la economía nacional, corrupción y abuso de poder. Si el pueblo cubano quiere ser libre y evitar que surjan futuros tiranos en nuestra vida política tiene que juzgar a los Castro y a sus acólitos por los mismos delitos y con la misma firmeza.

Sin embargo, estoy convencido de que entre los miembros de ese ejército existen hombres y mujeres de bien. A estos verdaderos militares les digo que no cumplan las injustas órdenes de reprimir y asesinar a su pueblo en esta lucha para conquistar una libertad para todos los cubanos, los civiles y los militares. Les recuerdo que los derechos humanos básicos son inviolables y que aquellos que incurran en la maldad y la torpeza de violarlos serán juzgados por delitos de lesa humanidad, cuyo castigo se encuentra entre los más drásticos en todos los códigos penales del mundo.

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