SOMBRAS NADA MÁS

Por Angélica Mora Beals

Se me ocurrió colgar este fin de semana uno de mis chistes sobre Fidel Castro y no se me ocurrió nada mejor que titularlo ¿QUÉ LE VAMOS A REGALAR?, haciendo alusión al nuevo cumpleaños del Coma Andante este 13 de agosto.

En las respuestas recibidas se puede comprobar un odio feroz hacia el sátrapa y disgusto que aún siga viviendo.

Algunos, me escribieron directamente a mi correo electrónico, y allí lamentan el que varias generaciones hayan vivido bajo el yugo castrista.

"Se mueren luchadores auténticos que toda su vida soñaron en regresar a Cuba y él sigue moviendo la cola, asegurado con su pacto con el Diablo", me dice Cari, hija de un gran amigo, que vive en Orlando.

Siguiendo con la pregunta ¿qué le vamos a regalar? las sugerencias son:

"Pañales".

Otro dice: "toda la mierda de mi existencia".

Hay quien le regalaría "un féretro en Venezuela, donde está Chávez".

Otro "un espejo" para que se mire. "El carajo lo tiene todo hay que regalarle un espejo para que se vea lo viejo y feo que está, le dará miedo".

También hubo quien prometió "una soga, pero bien corta". (para que se cuelgue).

Nadie ofreció felicitaciones para el dictador que cumple este martes 87 años.

Hay algunos que creen que "hace tiempo está muerto, pero gravita".

Raúl Castro y la cúpula gobernante cubana lo mantienen como uno de esos añejos estandartes, comidos por las polillas, de otras épocas ya pasadas de moda.

Pero se mantiene el Mito, que es lo único que le queda a Cuba y los izquierdistas en el mundo.

Lo que es cierto es que si Fidel Castro está vivo y no es un doble -como muchos dicen- debe sentirse con todo el peso del mundo en los hombros.

El Máximo Líder está reducido en cuerpo y alma. En un cuerpo doblado físicamente. Y en sus sueños, nunca cumplidos, de descubrir la Vaca Mágica, el Café Habanero, la Moringa, que alimente a la población, que ha estado esperando el Maná durante 54 años.

Si Fidel Castro se mira al espejo -como sugirió uno de los comentarios- tiene que sentir lástima de sí.

Verá que el guerrero altivo que bajó de la Sierra ha disminuido y hoy es solo una sombra, destinada, tarde o temprano, a desaparecer.

 

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