SIN LIBERTAD NO HAY VIDA DIGNA

Dr. Oscar Elías Biscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Medalla Presidencial de la Libertad

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“Este pequeño paso para el hombre es un gran salto para toda la humanidad”. Neil Armstrong.

Observo al universo y quedo fascinado por la gran cantidad de mundos pendientes de la conquista humana. Los nuevos exploradores y colonos se preparan para las nuevas aventuras espaciales. No es un sueño lejano del ser humano, en el presente siglo se colonizará la Luna y Marte; pues “las leyes de la física parecen ser las mismas en todas partes”.

La humanidad aun no ha conquistado plenamente el derecho a la libertad. Pero todos sabemos que este es un derecho inalienable de la especie humana y los tratados internacionales reflejan las aspiraciones de personas alrededor del mundo. Felizmente, algunas las han hecho realidad en sus naciones y son un ejemplo a seguir por el resto de la humanidad.

El ser humano porta intrínsecamente en su biología su propia dignidad. La base principal de la vida y de la libertad están en esa biología humana; y todo eso porque es una persona humana, con conciencia creadora y con profundo espíritu altruista. Por estas condiciones todo el género humano debe ser respetado y dignificado; sin importar ningunas características físicas, espirituales e intelectuales del individuo.

La libertad es inherentemente obligada en la tierra; esta debe institucionalizarse con la democracia, entonces, traerá la paz y la prosperidad, y serán esparcidas por nuestro sistema solar, galaxia y, más tarde, más allá del espacio intergaláctico.

Las personas humanas comprometidas irreversiblemente con la libertad no pueden temer a la diversidad biológica en los individuos que tengan conciencia creadora. Nada debe asustarnos; ellos deben ser respetados. Este el verdadero amor al prójimo.

Ciertamente, estoy convencido que los seres humanos, donde quieran que se encuentren, en nuestro planeta Tierra, en la Luna, en Marte o, cualquier lugar de la Vía Láctea, u otra galaxia, definitivamente implantaran los derechos humanos básicos: Libertad de palabra, de expresión y de prensa; libertad religiosa; libertad de reunión y asociación; derecho a recibir la misma protección de la ley; y el derecho al debido proceso judicial y a un juicio justo.

La raza humana consolidara para siempre los pilares de la democracia; y lo primero que se propondrá es las limitaciones constitucionales al gobierno, seguido de la soberanía del pueblo, gobierno fundamentado en el consentimiento de los gobernados, gobierno de las mayorías, derechos de las minorías, garantías de los derechos humanos básicos, elecciones libres y justas, igualdad ante la ley, el debido proceso judicial, diversidad política, económica y social.

Por supuesto que tengo los pies en la tierra; y no olvido ni por un momento que en mi país, la bella Cuba, existe una dictadura totalitaria comunista que aplasta sin compasión las libertades del pueblo cubano.

Todos esos ideales humanos los anhelo intensamente para mi pueblo. Una vez conquistado este bienestar, los cubanos debemos ampliar nuestro territorio, teniendo en mira las tierras nuevas de los planetas. Por esto, debemos desarrollar nuestra industria espacial y garantizar en la ley constitucional una clausula de las futuras uniones territoriales sin necesidad de reformas constitucionales.

Compatriota el futuro de Cuba es esperanzador y feliz, no solo porque viviremos en libertad; sino porque podremos hacer realidad en nuestro país las ideas de Armstrong de crear un programa de exploración lunar con el regreso del hombre como colono en la Luna. Y este gran salto de la humanidad será acompañado de libertad.

La Nueva Nación es una publicación independiente cuyas metas son la defensa de la libertad, la preservación de la democracia y la promoción de la libre empresa. Visítenos en : http://www.lanuevanacion.com

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