LA JUSTICIA DIVIDIDA DE OBAMA

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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"Una casa dividida no puede sostenerse…No espero que la Unión se disuelva, no espero que la casa se derrumbe, lo que espero es que deje de estar dividida", Abraham Lincoln en discurso pronunciado el 16 de junio de 1858, en el Capitolio del Estado de Illinois.

Con aquel acto de compasión humana y de coraje político de demandar la abolición de la odiosa institución de la esclavitud, Lincoln no solo se proponía salvar a la Unión Norteamericana como nación sino dar el primer paso hacia una sociedad que, a pesar de ser heterogénea en razas, religiones y culturas, fuera capaz de vivir en armonía por medio del trato igualitario a todos sus miembros. Cinco años después, el 1 de enero de 1863, el ya Presidente Lincoln, fiel a su promesa y a sus principios, emitió su Proclama de Emancipación en que otorgaba la libertad a los esclavos.

Andando el tiempo, otro político del Estado de Illinois parecía convertirse en la culminación del sueño de Abraham Lincoln. Cuarenta y tres presidentes y 145 años después de la Proclama de Emancipación, Barack Hussein Obama, un mestizo que actúa y se identifica como negro o como hombre por encima de las razas según las conveniencias del momento, se convirtió en el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos el 4 de noviembre del 2008. La mayoría del pueblo norteamericano recibió con júbilo lo que fue sin dudas un acontecimiento histórico que parecía erradicar el estigma de racismo que había pesado por años sobre los Estados Unidos. Muchos voceros de la izquierda plañidera y demagógica llegaron a vaticinar que la elección de Obama traería consigo una mayor armonía en las relaciones entre negros y blancos.

La realidad del último año y medio, que comenzó con la muerte de Trayvon Martin a manos de George Zimmerman en febrero del 2012 y culminó con la absolución del segundo el 13 de julio del 2013 en el pueblo de Sanford, en la Florida, ha demostraron que se equivocaron y que la armonía racial en los Estados Unidos sigue siendo una quimera que demandará mucha tenacidad y coraje para convertirla en realidad. En una forma paradójica y de difícil explicación, los hechos posteriores a la absolución de Zimmernan han demostrado hasta la saciedad que la elección de Obama, en vez de reducirla, ha intensificado la animosidad entre las razas.

Aunque en honor a la brevedad no entraremos en un análisis exhaustivo del juicio, consideramos oportuno apuntar que Zimmerman fue absuelto en un juicio que se prolongó durante cinco semanas en que 55 testigos prestaron declaraciones y un jurado de seis personas deliberó durante 16 horas. En ningún momento del juicio ni el juez, ni la fiscalía, ni la defensa y ni siquiera los familiares de la víctima hicieron referencia a la discriminación racial como motivación del acto del acusado. La discriminación racial fue incluso descartada por el Buró Federal de Investigaciones después de una investigación que se extendió por 16 meses.

Sin embargo, como han demostrado con su conducta, ni la prensa dominada por la izquierda demagógica ni los mercaderes del racismo muestran el más mínimo respeto por la verdad. Esa oficina de prensa de Obama que es la NBC violó toda objetividad periodística cuando alteró el contenido de la grabación de la conversación de Zimmerman con la policía.

En la grabación original el operador policial pregunta a Zimmerman si el sospechosos "es negro, blanco o hispano", a lo que Zimmerman contesta: "es negro". La NBC borra las referencias a blanco o hispano hechas por la policía y muestra solamente la respuesta de Zimmerman. La única inferencia que podía sacar el televidente era la de un blanco racista dando muerte a un joven negro. Un gran detonador para la confrontación racial y un infame recurso para ganar audiencia.

Cuando sale a la luz la noticia de que Zimmerman era mitad hispano, tratan de arreglar el entuerto diciendo que el agresor era "un hispano blanco". Ya no era solamente hispano sino hispano blanco, una categoría nunca usada por la gran prensa americana que se refiere a los hispanos como una raza marrón donde caben todos los colores y donde nadie es puramente blanco. Resultaría interesante ver si la NBC se atrevería a referirse a Obama como "un negro blanco o un blanco negro".

Ahí encontraron justificación y medios de diseminar su veneno los mercaderes que han hecho del racismo una forma lucrativa de vivir sin trabajar. Los más notorios Al Sharpton y Jesse Jackson, a quienes no doy tratamiento de reverendos para no denigrar a los verdaderos mensajeros del mensaje de Cristo. La misma carta racial fue utilizada con absoluto descaro y fines políticos por varios miembros del Concilio Negro del Congreso Norteamericano.

Pero lo que literalmente le puso la tapa al pomo fueron las declaraciones inflamatorias de los dos funcionarios negros de más alta jerarquía en este país, el Procurador General Eric Holder y el Presidente Barack Obama. Este es el Eric Holder que dio la orden para que fuerzas especiales armadas hasta los dientes extrajeran por la fuerza de la casa de sus familiares al niño Elián González, que durante los últimos días del gobierno de Clinton redactó los documentos para el perdón presidencial de Marc Rich, un traficantes sin escrúpulos que vendió armamentos a enemigos de los Estados Unidos como Irán, Libia, Cuba y Sudáfrica y que se negó a procesar a los miembros de las Panteras Negras que intimidaron a votantes blancos en Filadelfia durante las elecciones del 2008.

Este es el Eric Holder que invadió la privacidad del periodista de Fox News, James Rosen, para castigarlo por informaciones que le molestaban, que ha bloqueado las tarjetas de identificación de votantes en varios estados argumentando que recuerdan la discriminación contra negros a mediados del siglo pasado, que ha sido declarado en rebeldía al Congreso por su negativa a aclarar los hechos alrededor de la operación de ventas ilícitas de armas a traficantes mexicanos conocida como "Rápido y Furioso".

Y, dicho sea de paso, que a diferencia de la sensibilidad mostrada hacia la familia de Trayvon Martin, jamás se molestó en dar el pésame a los familiares de Brian Terry, el patrullero de fronteras asesinado con una de esas armas. Con esto, Holder ha demostrado que no es un abogado en busca de justicia sino un activista que utiliza la justicia para promover su agenda ideológica y su hostilidad hacia una sociedad blanca a la que sigue culpando de ancestrales injusticias cometidas contra los negros. Ahí está el cordón umbilical que une a Holder y a Obama en su misión de dividir a la sociedad norteamericana.

Ahora bien, la máxima responsabilidad tiene que ser atribuida al actual residente de la Casa Blanca. Desde sus primeros meses como presidente, Obama mostró sus prejuicios raciales cuando, sin contar con suficiente información, se insertó en el arresto del profesor negro de la Universidad de Harvard Henry Gates, Jr. El presidente calificó la acción del policía blanco, James Crowley, como "una estupidez". Los hechos posteriores demostraron que estaba equivocado y montó un circo de desagravio donde los actores del hecho bebieron cerveza en la Casa Blanca.

Durante las elecciones del 2012 volvió a hacer despliegue de sus prejuicios. A raíz del incidente en Sanford, Obama declaró que si el hubiera tenido un hijo varón se habría parecido a Trayvon Martin. Y un día después del fallo en Sandford, Obama cayó en el melodrama cuando dijo que, 35 años antes, él pudo haber corrido la suerte de Trayvon Martin. Estas declaraciones inflamatorias son inconcebibles en un abogado graduado de Harvard que debía defender la santidad de la cosa juzgada por un jurado imparcial y debidamente seleccionado que aplicó las leyes de la Florida y las cláusulas de la Constitución de los Estados Unidos.

Peor aún, son indignas de un presidente que no fue elegido solo por los negros sino por muchos ciudadanos de diferentes razas que integran una nación de diversidad étnica como los Estados Unidos. Y, una vez elegido, se convirtió en presidente de todos los norteamericanos, los que votaron por él y los que votamos en su contra. Fue elegido como el primer presidente negro para velar por el bienestar de los norteamericanos de todas las razas, pero está actuando como si hubiera sido elegido para velar solamente por el bienestar de los norteamericanos de raza negra. Esto no es solo deplorable sino intolerable. ¡Qué remordimiento deben de experimentar aquellos ingenuos que votaron por él!

Y que mal nos sentimos todos los que albergábamos la esperanza de que la semilla sembrada por Lincoln con su Proclama de Emancipación hubiese conducido a una casa armoniosa, unida y próspera para todos sus hijos. Con su división de clases, religiones y razas, Obama se ha encargado de derrumbarla. Y con ello ha hecho un daño inmenso a los norteamericanos de todas las razas. La diferencia entre el líder y el agitador comunitario.

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