LA LIBERTAD ES CARA

Por Hugo J. Byrne

hugojbyrne@aol.com

“...y si caigo, ¿qué es la vida,

por perdida ya la dí,

cuando el yugo del esclavo,

como un bravo sacudí.”

José de Espronceda

Hace muchos años, hablando ante el Colegio de Abogados de Cuba y la “Cuban American Teacher’s Association” en la conmemoración del 7 de diciembre, afirmé que el aserto de Maceo sobre la única forma práctica de obtener la libertad, era más que una arenga a la tropa. El héroe de Mantua sostenía que “La libertad no se mendigaba”, sino que había que conquistarla “al filo del machete”.

Igual que entonces, afirmo hoy que ese principio ético tenía, tiene y tendrá tanta vigencia como la que tuvo en 1895. Esa noción entraña la fuerza moral de la columna invasora llegando a Pinar del Río en tres meses. Es un concepto con el impacto de un obús de 155 milímetros pulverizando a la División Nabucodonosor de la “Guardia Republicana” iraquí frente a Bagdad, o la de un tanque M-1A Abrams demoliendo un patético “pick-up” conducido por los morones suicidas de Sadam en el 2003.

En el convencimiento de que ninguna otra estrategia puede tener el más remoto éxito enfrentándose a un enemigo carente de escrúpulos y vergüenza y el cual emplea abiertamente la fuerza y el terror para mantenerse en el poder, me opuse siempre a la idea absurda de la resistencia pasiva que conocemos como “disidencia”. Mi oposición a ese proyecto no solamente se basaba en la convicción de su inutilidad práctica, sino también en la garantía de que el castrismo avanzaba con él sus intereses. La historia ha justificado ampliamente el vaticinio: cuando empezara este juego el Régimen había durado 20 años. Hoy tiene 54 en el poder.

Hace también muchos años, en un ensayo titulado “El Trust de la D.G.I.”, describí cómo Lenín fue capaz de controlar la activa oposición rusa al dominio bolchevique mediante la infiltración de sus cuadros. Esa oposición, que era violenta y bien organizada, sucumbió a la penetración de los Soviets, siendo destruída desde dentro. Mi hermano Esteban Fernández aludió al mismo tema en un excelente trabajo hace unas semanas y antes que yo también cubrió ese período histórico mi otro hermano y veterano de la Brigada, Miguel Uría.

Afirmé en esa oportunidad la certeza de que si es posible infiltrar y controlar un movimiento secreto y de carácter subversivo, es muchísimo más fácil hacerlo contra una agenda abierta y civil, que presuntamente busca cambios políticos dentro de un régimen totalitario y opresivo. La existencia de una llamada “oposición interna”, confiere al régimen un aura de “tolerancia y respetabilidad” usada con éxito por agentes provocadores al servicio del Régimen, quienes en una u otra medida promueven la fábula de que en Cuba se están produciendo cambios reales.

Al mismo tiempo, nuestro ingénuo e irrazonable entusiasmo por la “disidencia” hizo que importantes figuras y publicaciones del destierro cubano dieran y continúen dando cabida imprudente a espías de Castro en una medida increíble. No hay suficientes cubos en el exilio para cubrir tantas cabezas.

Recuerdo en una reunión de una importantísima organización del exilio en Los Ángeles haber visto a la venta el libro escrito por el espía, cómplice de asesinos y saboteador castrista Juan Pablo Roque. La publicación del libro fue costeada por esa misma organización y la reunión a que hago referencia tuvo lugar muchísimo tiempo después del asesinato de los cuatro mártires de Hermanos al Rescate y la fuga del espía regresando a su madriguera.

Este suceso grotesco nadie me lo contó, lo ví con mis propios ojos. ¿Cómo fue posible? No me hace feliz señalar a nadie como tonto de capirote y mucho menos a cubanos del exilio capaces de las mejores intenciones del mundo, pero se me atragantó tanta idiotez. No pude digerirla. Se lo hice saber a cuantos pude. Nadie me dió una explicación coherente. Nadie sabía nada.

¿Es esto tan difícil de entender? ¿Acaso la historia de Cuba durante los últimos cincuenta y cuatro años no nos sugiere una medida saludable de escepticismo y usar criterios estrictos al escoger aliados en nuestra lucha mortal contra la tiranía? ¿No es la libertad de Cuba, amigo lector, un asunto sumamente serio?

Un payaso de la TV en español (donde pulula la especie) entrevistó al expresidente de Colombia Álvaro Uribe y alcancé a ver un “preview”. Confieso que me equivoqué con Uribe. Con Uribe y con Santos. El denominador común entre los políticos hispanoamericanos es la falta de vergüenza. Esos dos no son mejores que el resto y ese resto incluye al chileno Piñera.

Poco antes de terminar su mandato Uribe fue a La Habana y se careó por las buenas con el responsable directo de la muerte o secuestro de miles de inocentes colombianos. Objetivamente Uribe me demostró con eso ser otro tonto útil, o, peor; simplemente un tránsfuga más. En su entrevista, Uribe dijo que “la Revolución Cubana había terminado con la pobreza absoluta, pero que había empobrecido a todos los cubanos”. Quien no vea demagogia en esa frase desconoce la definición de demagogia. Es la clásica vela encendida a Dios mientras se prende el fósforo para la vela de Satán.

¿Cuál es la idea que tiene Uribe sobre lo que es “pobreza absoluta”? ¿Sabe por ventura cuál era el nivel de vida de los cubanos antes de Castro? ¿Sabe acaso cómo esa relativa prosperidad y progreso de Cuba se comparaba a Colombia de la misma época? Como si lo anterior fuera poco, Uribe agregó que en la reunión de La Habana con el “Fósil en Jefe”, éste le aseguró que ya no ejercía influencia alguna sobre las FARC. En cuanto a Uribe, perdió toda credibilidad conmigo visitando Castrolandia.

Otro tanto me ocurrió con el Presidente Santos, quien fue Ministro de Defensa en el gabinete de Uribe y recibió mucho crédito junto a éste por el éxito de la campaña contra la guerrilla del narcotráfico llamada “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia” (FARC). Burlarme de mi propia ingenuidad era una experiencia desconocida hasta hoy para mí. Ahora merezco sufrirla. Esto me recordó el crédito extendido a Obama por la operación que eliminara a Bin Laden. ¿Alguien estudió su expresión de ansiedad en la foto de propaganda del “situation room”? En esa oprtunidad no lo perturbaron los “leaks”.

Me pregunto ¿qué deben haber sentido quienes dieran cabida y publicidad a las contribuciones y ensayos de Manuel David Orrio (el agente “Miguel”), ese “arriesgado periodista independiente”, cuando lo vieran aparecerse ante el “Tribunal Revolucionario”, en su uniforme de oficial de la Seguridad del Estado para acusar a sus antiguos “compañeros de disidencia”? Mucho se le ensalzaba en el destierro por haber sido la estrella de la cacareada reunión en la residencia del entonces jefe de la Sección de Intereses de U.S.A., Mr. Cason. Hace bastantes años de eso, pero para mí eso es aún de actualidad. ¿Se avergonzaron quienes admiraban al notorio “Agente Miguel”? No lo sé. Nunca lo sabremos.

Otro héroe de la “disidencia” es “Coco” Fariñas, quien pide a Washington que se aproxime unilateralmente a La Habana. Fariñas ha sobrevivido unos cuantas huelgas de hambre y ha recibido trato de adalid de la patria por todas partes. ¿Cuántos entre sus admiradores conocen su biografía? El siempre bien informado Tito Rodríguez Oltsman recién escribió una semblanza real de este señor, incluyendo fotos: muy reveladora. Está en mis documentos y la envío a quien la pida.

La libertad nunca se conseguirá con paños tibios ni posiciones cómodas. Créame el amigo lector, como dijo Martí, ésa sólo se compra por su precio. Habrá que pagar ese alto precio quizás cuando se cumplan 60 ó 100 años de indignidad, o cuando se cumpla un siglo.

 

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