HOLDER EL PERJURO

Por Hugo J. Byrne

Mentir u ocultar la verdad bajo juramento ante las autoridades es un delito que se condena con privación de libertad en los Estados Unidos. Esto no es teoría. El antiguo ayudante del Presidente Nixon, “Chuck” Colson, pasó muchos meses de vacaciones forzosas en una celda federal por haber sido convicto de ese crimen. Experiencia que también viviera “Scooter” Libby, uno de los asesores del Vicepresidente Cheney en la pasada administración.

Ahora parece estar en salmuera el Fiscal General Eric Holder, quien se gana el singular toisón de oro entre la corruptela fuera de serie que reina en Washington. Tengo que confesar que probablemente sea yo víctima de más ansiedad que quien sospecho culpable del delito. Si algo deseo con fervor capaz de provocarme una coronaria es que este Señor Holder, corrupto, arbitrario, cobarde, racista, arrogante y enemigo implacable de los cubanos libres, termine mordiendo el polvo.

Tras darle quizás demasiada rienda suelta a mis sentimientos en el párrafo anterior, debo aclarar cuáles son mis aspiraciones reales. Ni propongo ni deseo que lo emplumen (aunque se lo merezca) y aún en caso de que fuera convicto de violaciones a la ley, ni siquiera pretendo que lo encarcelen. Me contentaría con un despido deshonroso. Una especie de “licenciamiento deshonorable”, sería un sedante para mi indignación.

Este caballero durante los últimos días de la presidencia de William J. Clinton y en su carácter de “canchanchán” #1 de Janet Reno, recabó y obtuvo del Presidente perdón arbitrario para un fugitivo de la justicia que aún detenta el record como máximo estafador del Tesoro Federal en toda la historia norteamericana y quien aún vive en Suiza como un marajá, a costa de nuestro peculio. Este fugitivo no había sido convicto de nada y no es ético “perdonar” a quien no ha sido convicto. Marc Rich no recibió perdón, sino impunidad.

Este mismo pájaro de cuentas que obtuviera impunidad para Rich, fue quien organizara el secuestro a mano armada del entonces niño Elián González en la residencia de sus familiares de Miami, con nocturnidad y alevosía para que Castro lo covirtiera en un zombie comunista. Fue fiel testaferro de la vieja Reno hasta que ésta finalmemente montara su escoba en el 2001.

Con ese no muy envidiable record personal, Holder tiene la fuerza de cara de declarar ante el Subcomité de la Cámara que lo interroga bajo juramento, que: “El intento de procesar a periodistas por ejercitar su derecho a hacer la información pública, es algo que desconozco y que nunca contemplaría”. En contrario a eso, Holder no sólo recabó anteriormente una acusación formal contra James Rosen de Fox News por “conspiración para divulgar material sensitivo a la seguridad nacional”, sino que la pidió ante tres jueces federales. Los dos primeros declinaron y a la tercera fue la vencida. Recuerde el amable lector que la judicatura federal a diferencia de la estatal, es nombrada y no electa. Después de fracasar en su objetivo con dos jueces, el tercero accedió. Si nó hubiera sido el cuarto, o el quinto.

Como si todo esto fuera poco, Holder discutió el tema con sus asociados del Departamento de Justicia, de lo que hay abundante evidencia. Existe incluso una declaración incomprensible del propio Holder en forma de un E-mail a Fox, anunciándoles que antes de sus acciones inconstitucionales, escudriñando material privado y llamadas telefónicas de Rosen y sus padres, había enviado notificación de ese propósito a la prominente compañía del cable.

Fox niega haber recibido nada y uno de sus más populares programadores ha desafiado a Holder a comprobar su aserto. Hasta el momento en que escribo esto, el 29 de mayo del 2013 a las 9:10 pm en California, no ha habido respuesta de Holder o de sus subordinados en el Departamento de Justicia. Les recomendaría a Roger Ailes, Gerente de Fox y al “No Spin Zone”, sentarse cómodamente y tener mucha paciencia.

A pesar de todo lo anteriormente descrito y aunque no me considero vidente, estoy casi convencido que este pillo capeará la tormenta con éxito y mantendrá el respaldo de su mentor en la Casa Blanca, por lo menos hasta poco antes de noviembre del 2014. ¿Qué me hace pensar así?

La relación política entre ambos es simbiótica y desde el principio se necesitaban mutuamente. Lanzar a Holder ahora “bajo del autobús”, podría tener muchas consecuencias tan imprevistas como negativas para Obama. La complicidad los hermana y las elecciones congresionales del 2014 creo darán la última medida de lo que ocurra. Pero soy pesimista. Mis hijos siempre me llamaron pesimista y finalmente me convencieron.

Si la opinión pública se aburre de tener un escándalo político en Washington por semana, o cada tres días y la prensa que hasta ahora ha respaldado servilmente al “Egregio” contra viento y marea, empieza a desertarlo, entonces todo es posible. Sin embargo, no veo eso ocurriendo, al menos en el futuro inmediato. Es casi imposible responsabilizar a la ciudadanía con las necesidades políticas. El ciudadano promedio encara sólo lo inmediato, vive ajeno a la realidad diaria y desconoce la magnitud de las muchas amenazas que lo rodean. Lo más triste es que se trata de una ignorancia voluntaria. Nuestro embrutecimiento va creciendo y se manifiesta dolorosamente. Si la misma cantidad de votantes por McCain en el 2008 hubieran hecho otro tanto por Romney en el 2012, no estaríamos discutiendo estos temas.

Ocurre en todas partes. Muchos miembros del llamado liderazgo político latinoamericano tienen un desconocimiento increíble de la vida social de Estados Unidos y viceversa. Eso incluye aquellos que consideramos buenos y abarca muchos cubanos y sus descendientes. Esa vida social norteamericana que a grandes trancos empieza a lucir como la de cualquier República Bananera, se ha degradado mucho en los últimos veinte años. Y a pesar de todo eso desde allende los mares aún nos miran como la meca de quien aspire a una vida mejor. En Madrid del 2008 un maestro constructor, inteligente y perceptivo, forzado por la economía de Zapatero a conducir un taxi, me dijo que “Cuando ustedes estornudan por allá, por aquí todos nos enfermamos con pulmonía doble”.

Esa noción está destinada a cambiar. De nuevo, soy incapaz de leer el futuro, pero como testigo de excepción con casi 54 años de observar los rumbos de esta sociedad que Martí llamara en 1885 “un lugar en el que todo hombre parece dueño real de su destino”, creo que ya no lo es tanto. En la América del 2013 observar la sociedad nos trae a la mente más a Ortega y Gasset que a Martí.

 

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