EL DERECHO A LA VIDA

Dr. Oscar Elías Biscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Medalla Presidencial de la Libertad

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Omne vivum ex ovo, dijo, el médico británico, William Harvey, en el inicio del siglo XVII. Y, para época, tenia razón, “todo ser vivo procede de un huevo”. Por supuesto, hay excepciones: los virus y otros organismos unicelulares.

El huevo (cigoto) es formado por la unión de dos células gemínales, óvulo y espermatozoide, en la reproducción sexual de los animales superiores. Este nuevo ser posee vida propia y se desarrolla de forma autónoma hasta la salida del seno materno.

En la especie humana, este embrión en cualquier estadio de su desarrollo es una autentica vida humana que es consustancialmente racional como sujeto de la persona humana; por lo que podemos definir desde la misma concepción la presencia de una persona humana con personalidad en desarrollo.

La persona no es más que la constitución de la naturaleza del ser en sí mismo lo que es a partir de su identidad original impresa en su genoma individual; o sea el sostén innegable de la inteligencia y de la libertad.

El patrimonio genético del nuevo ser formado desde la fecundación del gameto femenino, ovulo, por el gameto masculino, espermatozoide, es la expresión in- trínseca de la naturaleza de los padres. Ambos gametos a portan la mitad de sus cromosomas, es decir, 23 pares de cromosomas, de ellos 22 pares de cromoso- mas somáticos y el otro del cromosoma ligado al sexo, X o Y. Esto hace a cada célula germinal que sea de tipo haploide.

De tal manera que a la fusión de los gametos femenino y masculino resulta en la formación de una célula de tipo diploide, con el prototipo de las características del genoma humano, 46 cromosomas; por lo que contiene las características ge- néticas de los padres. Podemos decir que esta evidencia experimental es absolu- ta y demuestra que la célula surgida es un embrión humano, una persona huma- na que contiene su genoma individual que lo hace único e irrepetible en su iden- tidad personal en el mundo.

Esta nueva vida humana surgida en la concepción como persona con potenciali- dades tiene derechos inalienables y dignidad. Como persona en desarrollo esta privada de su capacidad de ejercer su voluntad e inteligencia por lo que no tiene obligaciones como sujeto. Sin embargo, es el resto de la humanidad quien tiene deberes hacia ellos, comenzando por el respeto a sus derechos inalienables. En especial el derecho a la vida.

En el siglo V a.C., en Grecia, un medico, de profundos principios éticos, nombra- do Hipócrates, enseñaba a sus discípulos: “Estableceré el régimen de los enfer- mos de la manera que les sea más provechosa según mis facultades y a mi en- tender, evitando todo mal y toda injusticia. No accederé a pretensiones que bus- quen la administración de venenos, ni sugeriré a nadie cosa semejante; me abs- tendré de aplicar a las mujeres pesarios abortivos”. Este principio estaba recogi- do en el Texto del Juramento Hipocrático. Este juramento había sido actualizado por sus colegas en 1948. Es conocido como la “Declaración de Ginebra”.

En 1948, también había sido rubricada la Declaración Universal de Derechos Hu- manos (DU.DH.). Esta dice en su Artículo # 3: “Todo individuo tiene derecho a la vida, la libertad y la seguridad de su persona”.

1966, en Naciones Unidas se aprueba los Partos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, vinculantes para las naciones firmantes. En su Parte III, Artículo 6, 1- El derecho a la vida es inherente a la persona humana. Este derecho estará protegido por la ley. Nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente.

A pesar de todas estas leyes internacionales y de algunas constituciones naciona- les que garantizan la vida y la libertad del individuo; resaltando estas cualidades humanas como procesos inmanentes de dignidad, no pudieron detener el intensivo irrespeto a la vida humana.

En el siglo XX, una nueva lacra social se apodera de las naciones, el aborto. Cuba estuvo entre los primeros países en despenalizar y autorizar el aborto en ciertas circunstancias implicadas para la mujer, en 1924; secundando a la Union Soviéti- ca en tan viles propósitos. Después de 1959 se convierte en un país abortista con fácil acceso a este método cruento que impulsa la violencia extrema e injustifica- da contra el ser humano indefenso e inocente.

El hombre en la sociedad se convierte en el “homo homini lupus” que senten- ciara T. Hobbes . Este lobo humanoide protegido por el estado, cobra más de 50 millones de vida humana no nacida cada año en el mundo entero.

El aborto es cercenar la vida de un ser humano en desarrollo. Las personas hu- manas, embrión y feto, se han convertido en los enemigos de los inescrupulosos negociantes de las industrias farmacológicas, medicas, cosméticas y de experi- mentadores científicos.

Estos han contribuidos con miles de millones de dineros para cambiar conceptos básicos de la embriología humana. Definieron el cigoto como pre-embrión des- pojándolo de su carácter esencial humano e impulsan leyes abortistas que les niega sus derechos humanos inalienables hasta después del nacimiento; incluso en algunos casos hasta 24 horas después de nacido como en España.

Se comienza el “Bellum erga omnes” según Hobbes, la guerra de todos contra todos; y sus enemigos más comunes son los embriones y fetos humanos, las mu- jeres, y las instituciones del matrimonio y la familia; sus armas son los diferentes tipos de abortos: Por succión o aspiración; por dilatación y legrado; por dilata- ción y evacuación; por histerectomía o cesárea; por nacimiento parcial; por pros- taglandina; por inyección salina; por medicamentos; y, por regulación menstrual.

Explicación a los diferentes tipos de abortos, tomado del libro “Déjame Nacer” de Magdalena del Amo.

Aborto por succión o aspiración: Se realiza entre las seis y doce semanas de edad gestacional. Representa el 85% de los abortos. Se introduce a través del cérvix un tubo hueco con bordes cortantes conectado a una aspiradora que atrae al feto al mismo tiempo que lo destroza. Después el abortista introduce una cureta con la que corta la placenta y la separa de las paredes uterinas raspando para eliminar cualquier resto.

Aborto por dilatación y legrado: Se emplea cuando el feto tiene mas de tres meses edad gestacional. Este método es similar al anterior pero usa una cuchara con la punta afilada con la que corta al bebe en pedazos y lo extraer después con un fórceps.

Aborto por dilatación y evacuación: Se realiza en el segundo trimestre de embarazo. Entre los tres y cinco meses de edad gestacional. Se dilata el cérvix uterino. Se extrae el líquido amniótico con una cánula y un equipo de aspiración. Con una pinza se agarra al feto, se mutila el cuerpo: piernas, brazos, torso y cabeza; todo se extrae por la vagina.

Aborto por histerectomía o cesaría: Se somete a la madre a una intervención quirúrgica, cesaría. Con de más de seis meses edad gestacional, nacido el niño se le quita la vida.

Aborto por nacimiento parcial: Se realiza en el segundo y tercer trimestre (12- 36 semanas). El abortista dilata el cérvix, introduce un fórceps guiado por el ultrasonido fija al bebe por las piernas y tira de el hasta extraer el cuerpo, deja la cabeza dentro del útero. Con una tijera realiza un agujero en la base del cráneo y succiona la masa encefálica. Después fragmenta el cráneo y lo extrae con el fórceps.

Aborto por prostaglandinas: Se realiza en el último trimestre (más de 36 semanas). Se instila este fármaco intrauterino y se provoca el parto convencional. Este medicamento produce vasoconstricción del sistema sanguíneo del feto. A las veinticuatro horas es expulsado el bebe, en ocasiones nace vivo y se le mata.

Aborto por inyección salina: Empleado en fetos de más de cuatro meses de edad gestacional. Se extrae el líquido amniótico que protege al bebe y se sustituye con solución salina hipertónica que lo envenena, deshidrata y le ocasiona hemorragia cerebral y grandes quemaduras en la piel. Es expulsado por las contracciones del útero y puede verse la piel negruzca de las quemaduras. A veces nace vivo y se termina el proceso abortivo cercenado su vida.

Aborto por medicamentos: Estos los tienen clasificados como anticonceptivos pero en realidad son abortivos. Son las llamadas píldoras del día siguiente. La más conocida es la RU 486 o Mifepristona. Esta es un antagonista de los receptores de la progesterona; por lo que pone fin al embarazo abortando la criatura en 72 horas.

Aborto por regulación menstrual: Esta prueba se usa como método terapéutico y de diagnóstico. Pero por su potente fuerza de succión se usa como abortivo enmascarado en países que esta prohibido el aborto y en lo que esta autorizado para falsear las cifras de dicho proceso. A ninguna de las mujeres le hacen la prueba del embarazo ante de la regulación.

Esta barbarie humana desencadenada en lacra social es un problema político realizados por los médicos al servicio del estado. Es el desprecio de los médicos, abogados, políticos, juristas, sicólogos, humanidad en general, a la vida de la persona humana en sus primeros estadios de formación. Es a ciencia cierta el “Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit”(lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quien es el otro) referido por Macio Plauto.

Este lobo humanoides llegara a su fin a través de esa lucha incansable de esos héroes conocidos a favor de la vida humana como el rey Balduino, el presidente Bush y el Dr. Nathanson, acompañados de muchas personas sencillas y anónimas en el mundo, dispuesta a ser realidad la frases de Séneca, el joven: “Homo, sacra res homini” (el hombre es algo sagrado para el hombre).

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