VÍTORES Y QUEJAS

Hugo J. Byrne

Primero las quejas.  Puedo y debo quejarme por todas las cosas que aparecen a continuación, aunque no estén necesariamente en orden de importancia y que esa importancia no sea reconocida por mucha gente.  La lista es sólo parcial, pues todas mis justificadas quejas no caben en mil cuartillas. 

Me quejo por tener que sufrir durante mi vejez la administración más corrupta y la segunda peor economía en la historia de Estados Unidos.(con buenas probabilidades de convertirse en la primera) y en el proceso condenar a nuestros hijos y nietos a vivir en una dependencia abominable. Esas tres miserias están íntimamente relacionadas

Me quejo por que durante los últimos cuatro años se haya acumulado una deuda nacional en Estados Unidos, mayor que la suma de toda la deuda adquirida por todas las administraciones norteamericanas previas

Me quejo porque el llamado “safety net” (seguros sociales previamente pagados por individuos para aliviar posible futura indefensión por causa de vejez o enfermedad) se torne insolvente en el futuro inmediato, habiendo sido sus fondos irresponsable e ilegalmente despilfarrados en diversos proyectos de fracasada “ingeniería social”. 

Me quejo porque cada día existen menos diferencias entre la vida pública norteamericana y la que antaño despreciativamente llamaban aquí adecuada sólo a “repúblicas bananeras”.  Me quejo de que el Ejecutivo hable y actúe como si fuera el emperador de Estados Unidos.  Me quejo de que ese presente inquilino de la Casa Blanca amenace continuamente con pisotear la constitución (lo que también hace a menudo) y mencione a los secretarios de su rama de gobierno como si fueran cortesanos suyos: mi Secretaria de Estado, “mi Fiscal General”, etc. Me quejo de que demuestre su arrogancia e infinito desprecio por las instituciones de la república, retratándose con ambos pies sobre el histórico escritorio de la Oficina Oval.   

Me quejo amargamente de que el partido de oposición haya perdido cobardemente su brújula libertaria y que la nación parezca estar quedándose sin una alternativa al “Mesías”. ¿Alguien sabe el resultado del “colaboracionismo” durante el segundo período presidencial de Machado en Cuba? ¿Alguien recuerda cuales lodos trajeron esos polvos de antaño?  Recomiendo un estudio serio de la historia a quienes piensen que exagero en la comparación. 

Me quejo porque una saludable, fuerte y joven sanguijuela humana, declare descarada y públicamente en una calle de New York que no tiene intención de trabajar y que prefiere vivir de los impuestos que pagamos.  Me quejo de que ese lumpen ejercite un supuesto “derecho” a mi peculio y me importa un comino que la mayoría respalde su inmoral pretensión: ¡que lo mantenga su “políticamente correcto” alcalde Bloomberg!  Ese último cara dura, quien tuvo suficientes medios para comprar la alcaldía de New York mediante el gasto de más de $1,000.00 por cada voto, bien puede darse el lujo de mantener a otra sanguijuela. 

Me quejo de la muerte injusta y extemporánea del autor del “best seller” “American Sniper”, Khris Kyle, quien fuera asesinado por la espalda por un ex marine, veterano con problemas sicológicos relacionados con la guerra y a quien Kyle estaba generosamente tratando de ayudar (Kyle presidía un grupo que se dedica a esa labor).  No sé si hay algo más siniestro detrás de ese hecho de sangre y no especulo sobre lo que desconozco.  Sin embargo, afirmo que el mundo necesita mucha gente como Kyle, buen padre, esposo y ciudadano. Héroe de la guerra de Irak, Kyle impidió que por lo menos 150 terroristas islámicos continuaran amenazando las vidas de inocentes.  Decanse en paz Khris Kyle, en el eterno sueño de los justos. 

Me quejo de la muerte extemporánea y muy sospechosa del general retirado Lino Oviedo, candidato que era a la presidencia de Paraguay.  Oviedo fue uno de los militares que terminara con la dictadura corrupta de Alfredo Stroessner y con el gobierno procomunista de un ex obispo católico, quien mientras oficiaba su sacerdocio preñaba a la mitad de Asunción.  Descanse en paz Lino Oviedo, quien estaba en la lista negra de Caracas y La Habana.  Paraguay llora su pérdida. 

Me quejo de que gran parte de la prensa de esta nación haya substituido “su misión” periodística por “sumisión” al mandamás.  Concedo que los figurones del cuarto poder tengan derecho a ser hipócritas y adulones.  Yo tengo el derecho a quejarme de ellos. 

Me quejo airadamente de que medios de información de Hispanoamérica dieran gran publicidad al aquelarre que en Santiago de Chile celebrara la llamada “Celac”, frente propagandístico totalitario pagado por los petrodólares del régimen de Caracas.  El espectáculo del presidente Piñera revolcándose en esa fosa séptica-política fue obsceno

Como afirmé al principio de estas líneas, tengo miles de quejas y no puedo listarlas todas.  No obstante, también tengo millones de razones para dar gracias a Dios y sólo puedo anotar una fracción pequeñísima de ellas, limitándome como en las quejas, a los sucesos del dominio público.  El agradecimiento a Dios por sus múltiples bendiciones a mi vida tendrán que permanecer entre Él y yo.  Esta diferente lista es larga y el espacio y tiempo insuficientes.  El orden tampoco refleja su importancia. 

Gracias a Dios por Ángela Merkel, Canciller de Alemania, quien declinara saludar al Mediohermanísimo Raúl Castro (Mirabal) en Santiago de Chile.  En la mejor tradición de Otto Von Bismark, fundador de la nación alemana y a diferencia de Guillermo II y Adolfo Hitler, quienes presidieron la ruina de esa nación, la señora Merkel sabe quién es quién, tiene dignidad y actúa con pudor. Larga vida política a Merkel y a la presente República Alemana. 

Gracias a Dios por el desenlace satisfactorio en la confrontación de Alabama entre un energúmeno asesino y secuestrador con las autoridades locales y federales.  Gracias a Dios por héroes como el chofer del autobús escolar, quien enfrentó a su asesino, sacrificando la vida en defensa de niños inocentes.  El trauma sufrido por un niñito de apenas 5 años de edad durante una semana de cautiverio debe haber sido atroz.  Sin embargo, el resultado del secuestro pudo haber sido mucho peor. 

Gracias a Dios por la más antigua organización para la defensa de los derechos civiles que existe en la historia del mundo.  La “National Rifle Association” fue fundada en 1871 y desde esa época ha defendido sin tregua los derechos constitucionales de los norteamericanos contra el crimen violento, la posibilidad de un régimen tiránico y cualquier amenaza a nuestra integridad nacional. 

El Almirante japonés Yamamoto, quien ejecutara el ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941 y pereciera durante la guerra, había sido agregado militar a la embajada japonesa en Washington durante mucho tiempo.  Yamamoto hablaba y leía inglés correctamente.  Preguntado por el Primer Ministro nipón Heidiki Tojo, quien fuera después convicto y ahorcado como criminal de guerra, sobre las posibilidades de una victoria japonesa sobre América, Yamamoto contestó así:  “...podemos hostigar a Estados Unidos durante unos seis meses y eso es todo.  América no puede ser invadida, porque enfrentaríamos millones de francotiradores atrincherados detrás de cada matorral. Allí todo el pueblo está armado y todos conocen el uso de las armas de fuego.”  

Gracias a Dios por los buenos cubanos con buena memoria.  Mi viejo amigo y colega Tito Rodríguez Oltmans, quien está a cargo de una muy popular hora de radio, es uno de ellos y el más reciente artículo en su columna “Tribuna Tito”, lo demuestra una vez más.  Tito se pasó una buena temporada como huésped de la Fortaleza de la Cabaña durante lo que él llama irónicamente “una beca concedida por Ramiro Valdés”.  La Cabaña es una vetusta prisión colonial usada por la Colonia Española para encarcelar y ejecutar a los patriotas cubanos antes y durante las dos guerras por nuestra independencia.  La tiranía castrista, legítima heredera de la colonia, la usó durante años con idéntico propósito.  Hoy La Cabaña aloja un restaurante para atraer el turismo.    

En el artículo a que hago referencia Tito nos relata sus impresiones sobre el genocidio político que funcionaba en esa mazmorra durante el año de 1962. Para beneficio de los lectores no cubanos anoto solamente que Ramiro Valdés es un asesino castrista quien hace algún tiempo fungió como “Ministro de Informática” para Raúl Mirabal Ruz (hijo del “Chino” Mirabal, oficial del Ejército de Batista con Lina Ruz, entonces amante del gallego Ángel Castro, padre de Fidel y antiguo soldado colonial enviado a la Isla a combatir contra su independencia).  Cuando Tito era prisionero político en La Cabaña, ese perro era Ministro del Interior del “Líder Máximo”. 

No voy a repetir aquí el record histórico que ofrece Tito en ese artículo, sólo doy gracias a Dios por que todavía podemos contar con el testimonio de patriotas como Tito.        

 

 

 

 

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