¡CORRUPCIÓN!

Por Hugo J. Byrne

 

Nota: Tenía otro tema muy distinto preparado para esta semana, pero debido a su gravedad y actualidad en medio de una campaña política presidencial tan crítica como la presente, reproduzco la traducción de una carta que dirijo a la Senadora Dianne Feinstein.  Se trata de una respuesta, por lo que me obligo a reproducir una breve traducción de su carta. 

Mi correspondencia con políticos en Estados Unidos tiene una historia mucho más larga que esta columna y desde el advenimiento del Internet la guardo en un “folder” separado.   Creo que esta es la oncena vez que me comunico con la Senadora Feinstein. 

Dice Feinstein en su carta: 

“Estimado Sr. Byrne:

Gracias por su carta en apoyo a la resolución de la Cámara de Representantes #711, que responsabiliza al Fiscal General Holder con desacato al Congreso. Le agradezco su opinión y tener la oportunidad de contestarle. 

En junio 28 del 2012 el Congresista Darrell Issa, Presidente del Comité de Supervisión del Congreso y Reforma Gubernamental introdujo la resolución 711 declarando al Fiscal General culpable de desacato al Congreso, por haber ignorado la citación que pedía documentos de la Operación “Fast and Furious”.  La resolución también demandaba que el asunto fuera referido al Fiscal General del Distrito de Columbia para que se empezara la acción legal contra el Fiscal General. La resolución fue aprobada el 28 de junio por una mayoría de 255 contra 67 (republicanos a favor y demócratas en contra).  Como miembro del Senado yo no voté en esa resolución. 

Como usted está probablemente consciente, el Presidente Obama ha declarado privilegio ejecutivo sobre los documentos pedidos por el Congreso.  Muchos otros presidentes desde George Washington han invocado ese privilegio respondiendo a demandas congresionales de documentos controlados por la rama ejecutiva. El Presidente George W. Bush lo hizo seis veces.  En este caso el privilegio ejecutivo se extendió respondiendo a la preocupación del Fiscal General de que los documentos no fueron generados durante la operación, sino después que ella había sido terminada.  También porque describían las deliberaciones confidenciales de cómo responder a las peticiones sobre “Fast and Furious” y por contener información sensitiva sobre corrientes investigaciones. 

Cómo ha admitido el Fiscal General, hay problemas con “Fast and Furious”.  El Departamento ha provisto al Comité de Supervisión de la Cámara más de 7,600 páginas de documentos relacionados con la operación.  Numerosos funcionarios del Departamento de Justicia han hecho declaraciones al Congreso sobre cómo se conduce la investigación.  Adicionalmente, el Inspector General está en estos momentos investigando la operación.  Esperamos que dicha gestión provea un análisis completo de los errores cometidos por el Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, para que no ocurran en el futuro. 

El resto de la carta son cortesías y lugares comunes.  A continuación traduzco libremente mi respuesta al mensaje de la Senadora Feinstein. 

Estimada Senadora Feinstein:

Gracias por su pronta respuesta a mi carta original (referencia irónica a los varios meses que demorara).  Mi mensaje se refería a la infame respuesta del Ejecutivo a la petición congresional en relación al escándalo de “Fast and Furious”.  No abrigo absurdas esperanzas de que usted lea en persona este mensaje.  Sin embargo, alguien en su oficina lo leerá.  Quizás esa persona por lo menos aprecie la intensidad de mi sentir en este infeliz evento. 

En su carta usted hace referencia a que el Fiscal General Eric Holder ha admitido que “existen problemas” en el escándalo conocido como “Fast and Furious”.  Un Agente Federal, sirviendo los intereses de Estados Unidos en el “Border Patrol” fue asesinado como consecuencia directa de “Fast and Furious”.  La madre de ese mártir y otros parientes no son políticos y en consecuencia no se interesan por la forma partidista en que voten los miembros del congreso.  Yo tampoco.  

Sólo aspiran a obtener respuestas racionales a un asesinato cuyos responsables intelectuales hasta ahora permanecen en la impunidad.  Por eso afirmo, Senadora Feinstein, que el único verdadero “problema” de “Fast and Furious” es corrupción

La súbita retirada de una carta del Departamento de Justicia en la que se afirmaban mentiras al Subcomité Congresional, es corrupción.  Retener información pertinente a una investigación congresional, mientras se proveen documentos indiferentes a, o no relacionados directamente con el pedimento congresional es evidencia circunstancial de corrupción.   Usar personal del Departamento de Justicia para supuestamente investigar anomalías del mismo, es evidencia circunstancial de posible corrupción

Usted y yo, como todos los ciudadanos informados, sabemos que el Inspector General del Departamento de Justicia es un funcionario no electo, cuyo jefe ostensible es el Fiscal General.  Este caso demanda al alto cielo por un cuerpo investigativo independiente.   Obstruccionar ese objetivo es fuerte sugerencia de posible corrupción en la rama Ejecutiva. 

Usted y yo sabemos que todas las pasadas instancias de ejercicio del privilegio ejecutivo por el presidente han involucrado seguridad nacional.  “Fast and Furious” nada tiene que ver con seguridad nacional, excepto que su ejecución costó las vidas de muchos mexicanos.  Pero el gobierno de ese vecino país, junto al mundo entero, ya se enteró de eso... por la prensa.  Aunque no siempre hemos coincidido en el pasado yo la miro a usted como observadora y árbitro objetivo en muchas ocasiones.  Es en ese espíritu que mantengo viva la esperanza de recibir una respuesta mejor. 

Muy respetuosamente 

Hugo J. Byrne     

 

 

 

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