OBAMA Y RYAN

Por Hugo J. Byrne

 

La característica más común de quienes proponen una solución utópica a los problemas sociales y económicos de la humanidad, es la ausencia de lógica. No importa si sus opiniones son relativas al saneamiento del medio ambiente, la paz del mundo, las relaciones de Estados Unidos con regímenes totalitarios, el conflicto de Afganistán, o identificar las consecuencias económicas de suprimir u obstruccionar los fundamentos del libre comercio.  

Abrazar el absurdo, hacer declaraciones incoherentes e ilógicas, repetir como cacatúa amaestrada los cansados lemas izquierdistas, es manía sólo comparable a la adicción a drogas. Ejemplos de esa corrupción del discurso son las recientes declaraciones de la Presidenta del Partido Demócrata y Representante por Florida, Debbie Wasserman Schultz. Debbie, a quien llamo así no por familiaridad sino para ahorrar tinta, no sabe sumar (o al menos lo pretende). 

Debbie afirma que el plan presupuestal del candidato republicano a la vicepresidencia perjudicaría a los recipientes de Medicare, entre quienes me cuento. Quienes leen esta columna saben que analizo cuanto pueda afectar mi bolsillo y el de los lectores. Por eso voy a describir en su máxima abreviatura las únicas diferencias entre los planes del mesías de Pennsylvania Avenue y su “side kick” Joe Biden, con las de la candidatura de Mitch Romney y Paul Ryan. 

Presumo que las propuestas presupuestales de Ryan son del agrado de Romney, ya que este último escogió a Ryan como su candidato vicepresidencial. El plan de Ryan corta gastos para reducir el aumento progresivo de los déficits. El plan de Ryan no elimina el déficit y ni siquiera detiene su crecimiento. Solamente lo reduce. Con Romney el déficit seguirá creciendo, pero a menor velocidad. La deuda nacional seguirá aumentando, pero más lentamente.  

El Presidente y su carnal Biden sólo proponen aumentar los impuestos a personas o entidades con ingresos anuales superiores a una cifra indefinida, que va cambiando como las estaciones del año.   Hasta ahora éste es el único plan de Obama y en ello tiene el respaldo del Secretario del Tesoro ¿o viceversa? En otras palabras, no mantener la progresión de gastos y déficits al nivel presente, pero mantener el mismo nivel de aceleración deficitaria. La deuda nacional y el déficit seguirán aumentando y más rápidamente

Aumentar los impuestos a “los ricos” no reducirá el déficit o la galopante deuda nacional en un ápice. El único resultado de semejante decisión sería sólo aumentar el desempleo. Esto lo sabe Obama tan bien como los lectores y un servidor. No estoy seguro que pueda decirse otro tanto de Debbie o del Vicepresidente. Los malos no son necesariamente brutos y viceversa. El jurado sobre Obama ya salió del cuarto de deliberaciones: el Presidente es un irremediable ideólogo colectivista y esto se comprobó aún desde antes de ser electo en el 2008 ¿Por qué Obama insiste en una política que sabe ruinosa para Estados Unidos? La respuesta a esta interrogante no la tengo. Para ser más preciso: no la sé. No presumo leer el pensamiento ajeno. Quizás todo resida en su formación. 

El padre de Obama era un comunista de Kenya, bígamo y alcohólico, quien primero se convirtió en lisiado y pereció después, en ambos casos por accidentes de carretera. Obama padre conducía bajo la influencia del alcohol y él fue responsable por los dos accidentes. En el primero murió otra víctima.  

La madre de Obama era una muchacha muy inteligente, vivaracha y sobre todo muy precoz, quien eventualmente obtuviera un doctorado en antropología. Durante su proceso vital tuvo dos matrimonios y dos hijos, mientras “recorría la seca y la meca” en varios continentes. 

Aparentemente la madre de Obama posó desnuda en la casa de Frank Marshall Davies. Las fotos están en la Red al alcance de cualquiera. Davies, también comunista, eventualmente sería el mentor intelectual de Barack. Quienes se escandalizan pierden el tiempo. No soy políticamente correcto. 

Nada de esto necesariamente condena a Obama. Winston Churchill consumía alcohol en enormes cantidades y su padre, Randolph, también era campeón de las libaciones y murió de locura sífilítica. Lady Astor, una ñángara británica de lujo, miembro de la Cámara de los Comunes, le gritó a Winston una vez en medio de un debate del Parlamento: “¿No se avergüenza de estar tan borracho?” La respuesta de Churchill fue inmediata: “Sí señora, estoy muy borracho y usted es muy fea. Pero mañana estaré sobrio”.  

Mientras tanto, Hitler era vegetariano y su madre muy religiosa, lo que no le impidió al retoño masacrar a la tercera parte de la población judía de Europa. Stalin fue seminarista y exterminó millones. Sin embargo, regresando a Obama, de cualquier ángulo que se mire su ancestro no lo ayuda

La culpabilidad por asociación es sujeto de oprobio en la prensa de Estados Unidos y con justicia es inaceptable para los tribunales. Sin embargo, es un poderoso elemento de juicio en la cultura hispana. Un refrán español reza: “dime con quién andas y te diré quien eres”.  

Obama andaba con el terrorista Ayres y su mujer, la terrorista Bernardine Dorn, con el apátrida antiamericano Reverendo Wright, con el ex gobernador “Blago” y con un agente de bienes raíces cuyo nombre se me escapa, quien le facilitara su mejor compra inmueble. Ambos últimos están en chirona, por bandidos.

Cuando en noviembre del 2008 Obama fue electo presidente, estábamos en medio de una gran debacle económica que él ha mantenido en vigor a ciencia y paciencia de su política económica durante casi cuatro años. De esto no hay dudas. Tampoco debe haberlas en que la expansión del poder en Washington es desenfrenada y empezó mucho antes de Obama. En la actualidad una enorme proporción del electorado, casi la mitad, no paga impuestos por ingreso y esto tampoco es nuevo. Esos votos son casi todos para Obama.  

Creo que una vez escribí que Bill Clinton había sido electo dos veces por una sociedad que veía en él alguien muy parecido al ciudadano promedio. Algo así como el espejo de una gran parte del electorado. Si no lo escribí, debí haberlo hecho. Ahora afirmo sin la menor duda que de ser Obama reelecto, lo sería por idéntica razón. Obama representa la quintaesencia de la burocracia parasitaria de Washington: el político vitalicio. El estilo de vida parasitario resulta atractivo para mucha más gente hoy que cuando desembarqué aquí en 1961. La sombra del Macaco llanero nos está alcanzando. 

La dependencia genera ocio y el ocio siempre corrompe. John Stossel, autor y personalidad de la televisión, entrevistó hace poco a un cara dura recipiente de ayuda de servicios sociales, en las calles de New York: “No quiero un empleo”, dijo muy serio el entrevistado, hombre joven y fuerte, “más bien quiero una carrera”. 

¿A quién otorgará su voto esta sanguijuela? ¿A Romney-Ryan? ¡Frío, frío! Pero no lo desprecie el amigo lector, que su voto vale tanto como el suyo o el mío. Solamente oremos por que se quede en casa el 6 de noviembre. 

 

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