UNA ESPAÑA SIN HONOR NI PALABRA

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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Muy duro el título de este artículo dirán muchos quienes, como yo, sentimos una profunda identificación con la cultura, la literatura y hasta la cocina de la España de nuestros antepasados a la que, antes de este brutal despertar, solíamos calificar de Madre Patria. Pero el título de este trabajo es más que merecido por una nación cuyos gobiernos han mantenido una estrecha relación con los tiranos que han despojado a los cubanos de fortuna, felicidad y patria por más de cincuenta años. Que incluso despojaron de las propiedades ganadas con sudor y trabajo a más de 3000 españoles propietarios de negocios que residían en la Cuba de 1959.

Desde el anticomunista Francisco Franco hasta el comunista solapado de Rodriguez Zapatero todos parecen haber sentido una fascinación perversa por Fidel y Raúl Castro, los dos galleguitos que se han enfrentado al imperio norteamericano que les arrebató en 1898 su colonia caribeña de Cuba. Tampoco podemos dejar fuera a Juan Carlos, un rey alquilado a los potentados sauditas que ha brindado por la salud de Fidel Castro y que encabeza una familia de patanes que anda en negocios sucios en los cuatro rincones del mundo.

Por ahora no voy a incluir a Rajoy pero me temo que, si sigue como va, pronto me veré en la necesidad de ponerlo en mi lista de la indignidad. La conducta de su gobierno con los presos políticos cubanos refugiados en España y las carantoñas a la tiranía para que participe en la próxima Cumbre Iberoamericana de Cádiz me indican que los populares de Rajoy van por el mismo camino despreciable de los socialistas de Zapatero.

Pero hagamos un poco de historia para entender la frustración y la rabia de los cubanos libres ante la conducta mercantilista de los gobiernos españoles. Entre el mes de julio de 2010 y la primavera de 2011, 115 presos políticos cubanos y 647 de sus familiares fueron forzados a viajar a España como condición para su liberación de las pestilentes mazmorras comunistas. Lo que fue presentado al mundo como un gesto humanitario de España y una gestión compasiva del Cardenal Ortega Alamino no fue otra cosa que una artimaña urdida entre Madrid, La Habana y El Vaticano para mejorar la imagen deteriorada de la tiranía cubana.

Todos, menos los presos, salieron ganando. El Vaticano mantuvo sus prebendas en Cuba, los Castro se dieron un barniz de gobernantes generosos y dispuestos al diálogo y España aseguró la permanencia de sus empresas en una isla cuyos habitante explotan dentro de un régimen de esclavitud similar al de su colonia cubana del siglo XIX. Los empleados cubanos de Sol Meliá reciben un salario medio mensual de 15 dólares mientras los jerarcas comunistas retienen el otro 98 por ciento de la nómina pagada por las empresas.

Las promesas del embustero ex-Ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, sobre 18 meses de apoyo financiero, rápidos permisos de trabajo y validación de títulos universitarios desaparecieron con la rapidez de un verano boreal. La realidad española fue traumática para personas que pasaron del terror en su patria a la miseria y el desamparo en tierra extraña. Dos años después, estos infelices han sido desalojados de sus precarias vivienda y les han retirado la ayuda financiera sin la alternativa o la posibilidad de obtener trabajo en una nación en plena recesión económica. Centenares de ellos están viviendo en portales de edificios frente al Ministerio de Exteriores y en la emblemática Puerta del Sol. ¡Qué ironía ésta la de los hijos del sol del Caribe acampados en una Puerta del Sol que para ellos se ha convertido en la puerta de la sombra, del desamparo y de la desesperación!

El gobierno de Rajoy y sus apologistas esgrimirán el argumento de la crisis económica para justificar la retirada de apoyo a nuestros presos políticos. Dirán que confrontan un nivel de desempleo superior al 24 por ciento, que el 14 por ciento de sus habitantes son inmigrantes de América Latina, del Norte de Africa y de los países ex comunistas de Europa, que la ruptura de la burbuja inmobiliaria ha reducido en el 40 por ciento el valor de las propiedades y que todos los pronósticos indican que, en este 2012, se producirá una contracción del Producto Interno Bruto. Y todo eso es cierto pero, como diríamos en Cuba, nada de eso tiene que ver con la inmortalidad del cangrejo y mucho menos tiene que ver con el cumplimiento de la palabra empeñada. Es cierto además que el problema lo creo Zapatero y lo heredó Rajoy. Pero las naciones no pueden renegar de sus compromisos ni evadir sus responsabilidades porque se produzcan cambios en el gobierno. En política se hereda lo bueno y lo malo.

Mariano Rajoy tiene, por lo tanto, la responsabilidad de enfrentar y resolver esta situación bochornosa para España y trágica para nuestros presos con compasión, con justicia y con sentido común. La satisfacción de las necesidades básicas de un millar de cubanos desamparados no va a representar la diferencia entre la recuperación económica o la prolongación de la crisis de la quinta economía europea como es la de España. En cuanto al ingrediente del sentido común, estos cubanos pueden recibir beneficios módicos al mismo tiempo en que son entrenados en oficios que ofrezcan mayores oportunidades de trabajo dentro de la actual economía española. Terminado el entrenamiento y proporcionado el empleo quienes no trabajen merecen ser abandonados a su suerte.

Siguiendo con el sentido común, Rajoy puede obtener el financiamiento de un programa como el sugerido sin gastar un solo céntimo de las depauperadas arcas españolas. Para eso solo tiene que llamar a Repsol, a Sol Meliá y a las centenares de empresas españolas que medran con el sudor de nuestros obreros y ofrecerles un seguro encaminado a mitigar el impacto de cualquier medida confiscatoria que fuera adoptada por un futuro gobierno cubano. Con la misma firmeza que hace poco tiempo le hablo a la ETA, Rajoy puede decirles: "Señores aquello esta por sufrir un cambio drástico y cuando se produzca ese cambio los nuevos gobernantes cubanos nos van a pasar la cuenta. Las confiscaciones de la Cristina de Argentina van a parecer un paseo dominical en el Parque del Retiro comparado con lo que nos va a pasar en Cuba. Vamos a ayudar a estos infelices y, de paso, comprar un poco de buena voluntad para cuando nos llegue el momento de salvar algo del naufragio que se nos viene encima".

He ahí la alternativa clara y definida que confrontan Mariano Rajoy y sus populares. Como ha pasado antes en la historia de nuestras dos naciones, pueden optar por mostrar la cara de la España del honor o de la España de la mendacidad, de la España de la hidalguía o de la España de la rapacidad. Si incurren en la ceguera o cometen el error de optar por la mendacidad y la rapacidad de un Valeriano Weyler con su cruel reconcentración de nuestros empobrecidos campesinos en 1896 o de sus alumnos en el campo empresarial que operan en nuestros días las compañías que explotan y humillan a nuestros trabajadores las consecuencias serían nefastas y lamentables. Sobre todo si tenemos en cuenta que cubanos y españoles somos dos pueblos unidos por el idioma, por la sangre, por la cultura y por cinco siglos de historia compartida.

Por otra parte, Rajoy y sus populares tienen en sus manos la fórmula triunfante para ambos pueblos. Pueden optar por la cara de la España del honor y de la hidalguía. La del Capitán Federico de Capdevila defendiendo en 1871 a nuestros 8 estudiantes de medicina injustamente acusados, la del General Arsenio Martínez Campos dialogando entre caballeros en 1878 con nuestro General Antonio Maceo, la del gobierno de Madrid negándose a vender en 1898 la última joya de su corona por los 300 millones ofrecidos por el presidente norteamericano William McKinley, la del Embajador Juan Pablo de Lojendio parando en seco al tirano Fidel Castro en enero de 1959 y la de Juan José Panizo Izaguirre y sus hermanos de CIDEVIDA defensores de los no nacidos y solidarios de la oposición cubana en nuestra lucha por la libertad.

Los actuales gobernantes españoles tienen, por otra parte, muy poco tiempo para subsanar la bajeza cometida por sus predecesores en el gobierno. La tiranía se viene abajo y, si tenemos en cuenta el nivel de antagonismo creado por la política española en estos 53 años, es lógico pensar que habrá muy pocos cubanos inclinados a perdonar los agravios de una madre España que abandonó a sus hijos y unos hermanos españoles que medraron con su desgracia. España tiene una deuda con esos presos que ha abandonado a su suerte después de violar su palabra de protegerlos. Las deudas, como sabemos, tarde o temprano se pagan. Por otra parte, como reza el refrán, "marineros somos y en el mar andamos".

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COMENTARIOS


Si, muy duro el título porque España no es su gobierno, ni su Rey, España es también las voces de nuestros abuelos, el legado que recibimos y el arropamiento que sentimos como exiliados en ese país cuyo pueblo es entrañable. Teresa Cruz New Jersey
Hace 2527 dias.

Se me olvido firmar mi comentario: Manuel Lopez Quintela
Hace 2529 dias.

Lo siento por el Sr. Rajoy que ha heredado la REPATRIACION obligada del Cardenal de Cuba en combinacion con Rodcriguez Zapatero en contubernio con el Vaticano
Hace 2529 dias.

Brillante articulo, yo creo que en el 4to parrafo se resume en esencia los objetivos que lograron las 3 partes involucradas. Todo fue una maniobra y un teatro bien montado y los unicos que han sufrido en ese proceso son los presos y los familiares que estan varado en un pais donde se esta por ver la solucion a sus problemas. Estoy 100% de acuerdo con lo que usted ha expresado en su escrito.
Hace 2529 dias.

Como siempre excelente articulo muy conmovedor. A donde vamos a parar si esto sigue asi.
Hace 2530 dias.

Comentario
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