¿PADECE ROMNEY DEL SINDROME DE MCCAIN?

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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Las declaraciones de Mitt Romney la semana pasada condenando la iniciativa de un Super-Comité de Acción Política que se proponía destacar los estrechos nexos entre Barack Obama y su pastor religioso Jeremiah Wright nos llenaron de una profunda preocupación. Cuando el periódico The New York Times, en su incesante campaña de promover la reelección de Obama, denunció los planes del comité de acción política, Romney no solo se distanció de la organización sino le pidió a sus patrocinadores que no siguieran adelante con sus planes. Este Romney que ahora trata a Obama con guantes de seda es el mismo Romney que aplastó con mano de hierro a sus adversarios Newt Gingrich y Rick Santorum durante las acaloradas y a veces vitriólicas primarias del Partido Republicano.

En aquel momento Romney respondió a las peticiones de sus adversarios para que pidiera moderación a sus partidarios en los comités de acción política diciendo que no tenía control sobre ellos. Esa es la misma posición que debió haber adoptado ante los ataques que se preparaban contra Barack Obama, un hombre sin escrúpulos que ya ha demostrado estar dispuesto a la calumnia, la demagogia y la mentira con tal de mantener sus privilegios presidenciales. Comparados con Obama y su jauría de Chicago liderada por David Axelrod, Gingrich y Santorum son dos gatitos domesticados.

Por otra parte, el pueblo norteamericano tiene derecho a conocer la ejecutoria y el carácter de cualquier ciudadano que aspire a dirigir los destinos de esta nación. Es no solo lícito sino necesario para la prosperidad y la seguridad de los Estados Unidos que los medios de información pongan en conocimiento de los electores las acciones y relaciones de amistad y de negocios de ese individuo en el curso de su vida. Jeremiah Wright ofició en la boda de Barack y de Michelle, bautizó a sus hijas y pronunció sermones cargados de odio y de resentimiento hacia la sociedad norteamericana durante los 20 años que el entonces "organizador comunitario" y futuro presidente asistió a su iglesia. Obama dijo más tarde que no estaba al tanto de esos aspectos de la personalidad de su mentor y amigo. ¡Qué descarado!

Pero Jeremiah no es el único amigo funesto de Barack. Por ahí anda el terrorista confeso y sin arrepentimiento de Bill Ayers, quien junto a sus amigos del Weather Underground dinamitaron en la década de 1970 el Pentágono, el Capitolio y causaron la muerte a varios agentes cuando pusieron una bomba en una estación de policía en la Ciudad de Nueva York. Barack Obama lanzó su primera campaña política en la residencia de Ayers en Chicago. Obama dice ahora que era solamente un conocido del barrio. Otro de sus amigos delincuentes es el ganster Tony Rezko, quién en la tradición de Al Capone, reinó por años en el bajo mundo de Chicago. Gracias a un "regalo" de Rezko de un terreno adyacente a su residencia, Obama pudo construir una lujosa mansión en Chicago. Rezko es en estos momentos huésped del gobierno federal en una cárcel de alta seguridad después de haber sido condenado por múltiples delitos de soborno, corrupción y robo. 

Sin embargo, todos estos turbios manejos y nefastos acontecimientos fueron ocultados por la campaña de Obama y mantenidos en la sombra durante las elecciones presidenciales de 2008, gracias a la complicidad de una prensa entregada sin el más mínimo pudor a la demagógica izquierda norteamericana. Además, este mesías de chocolate le daba a la izquierda acaudalada e hipócrita la oportunidad de proclamar que los Estados Unidos no eran una sociedad racista. Y ya que estamos asignando responsabilidades no podemos exonerar al candidato republicano en esas elecciones John McCain.

Por razones inexplicables McCain ordenó a los directores de su campaña que no tocaran el tema de la vida dispendiosa y los antecedentes perturbadores de Obama. Un hermoso gesto de caballerosidad y de hidalguía pero un acto de suicidio político cuando se enfrentan adversarios de la calaña y la falta de principios de este trepador de privilegios y dilapidador de recursos ajenos. La culpa de la debilidad de McCain la hemos pagado con una deuda nacional de 16 millones de millones, un desempleo por encima del 8 por ciento y un anémico crecimiento del 2 por ciento del Producto Interno Bruto. Y podríamos decir mucho mas pero la lista haría muy largo este trabajo. 

En esta campaña electoral de 2012 no podemos darnos el lujo de repetir los deplorables errores de 2008. Mitt Romney no puede convertirse en una segunda edición de John McCain. Cuatro años más de este ególatra que todo lo describe en la primera persona del singular, que se atribuye aciertos que no le pertenecen y que se niega a aceptar responsabilidades por errores que ha cometido producirían un daño casi irreparable a la estabilidad, la prosperidad y hasta la hegemonía de los Estados Unidos en el mundo. Ya hemos visto los resultados destructivos de su presidencia, ya sabemos el daño que puede hacernos y ya tenemos una idea de lo que nos haría si puede gobernar sin el freno de tener que enfrentar de nuevo al electorado. Es hora de pararlo en seco y eso no se podrá lograr con paños tibios sino con una confrontación en todos los frentes y con todas las armas.

Nos parece que la táctica más indicada es la de atacarlo desde dos flancos diferentes en los que Obama es totalmente vulnerable. Por una parte la campaña oficial de Romney y por el otro los comités de acción política. La campaña oficial de Romney puede concentrar su ataque en fracasos flagrantes de Obama como el déficit presupuestario, el alto nivel de desempleo, el derroche sin resultados del programa de estímulo económico, la política obstruccionista sobre fuentes de energía y la invasión de la privacidad ciudadana en el programa de salud de Obamacare. Estos son temas en los que sin dudas Romney se siente cómodo en el ataque porque puede mantener una imagen de político moderado, empresario exitoso y personalidad presidenciable. En total contraste con la política populista, las ínfulas protagónicas y las arengas divisionistas del rockero que se coló en la Casa Blanca en medio del anonimato y por medio del subterfugio. En el 2008 Obama era un enigma en cuanto a su capacidad para gobernar. Hoy tiene una trayectoria como gobernante que es deplorable e indefendible.

Por otra parte, sería un error desperdiciar la oportunidad de mostrarlo como un fraude que engaño a los electores en el 2008. Aunque parezca increíble a quienes analizan de cerca los asuntos políticos, una gran parte del público norteamericano no sabe que, en su juventud, Barack Obama bebió en exceso, consumió estupefacientes, cultivó la compañía de elementos marxistas y manipuló su estatus ciudadano para obtener becas destinadas a estudiantes extranjeros. Muchos de estos puntos expuestos en su propia voz en la versión grabada de sus apuntes autobiográficos.

La prensa comprometida que se niega a reconocer el error de promoverlo en el 2008 y que reincide en la misma conducta en este 2012 se encarga, por el contrario, de poner en primera plana travesuras de Mitt Romney cuando estudiaba su secundaria o el transporte de su perro en el techo de su automóvil durante un viaje de placer. Llegan incluso a criticar el costo de las prendas de vestir de Ann Romney, pagadas con dinero ganado con esfuerzo en la empresa privada. Pero jamás harían lo mismo con las prendas de Michelle Obama, pagadas con dinero de nuestros impuestos. Esa es la labor desarrollada por The New York Times, The Washington Post, The Los Angeles Times, The Miami Herald y otros miembros de la prensa prejuiciada disfrazada de objetiva. Esos elementos funcionan como los Comités de Acción Política de Barack Obama.

Mitt Romney tiene por lo tanto que dejarse de remilgos y permitir que los comités de acción política que lo apoyan hagan la labor que no hace la prensa comprometida y se encarguen de presentar a Obama en toda su naturaleza fraudulenta. Y cuando los amigos de Obama en la prensa le pregunten por su opinión repetir el mismo estribillo que utilizó durante las primarias republicanas. "De acuerdo con la ley yo no tengo derecho ni poder para decirles a esos comités lo que pueden y lo que no pueden hacer". Porque en la política, como en la guerra, todas las armas son buenas. Sobre todo cuando, como en este caso, están basadas en la verdad. Obama, con su vanidad, su arrogancia y su ineficiencia nos ha dado las armas para mandarlo de regreso a Chicago y a sus amigos mafiosos sin necesidad de recurrir como él a una sola mentira.

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COMENTARIOS


Lei su comentario y eso mismo me pregunto yo, si Romney esta siguiendo los pasos de McCain, la vez pasada me canse de mandar comentarios acerca de Obama, que no votaran por el, esta vez que hagan lo que quieran, si quieren seguir hundiendo al pais que lo hagan, pero a mi Romney no me gusta, tiene miedo de decir la palabra equivocada, no se sabe defender, no puedo creer lo que habla que si tienen 2 cadillac y que la esposa maneja uno de ellos y que el esta construyendo un elevador en el garage para sus otros carros, no lo podia creer, y esas palabras siguen martillando en mi cerebro, que clase de conversacion mas inutil, soy republicana pero esta vez no se que hacer, pero nunca votare por el Africano ese, que a lo mejor la familia le ha hecho algo para que saliera presidente...LOL
Hace 2484 dias.

Nunca usar aquello de;divide y vencerás,pues eso hay que dejarlos a los que no quieren realizar política desconcertante para el pueblo de los E.U.En estos momentos que está tratando con un posible dictador,pues eso de que se les de visas a personal de seguridad del régimen opresor de Cuba,y dejar que vayan allí hacer política la hija del dictador Raúl,es un bochorno para toda persona libre y demócrata.
Hace 2485 dias.

Alfredo, Como de costumbre has escrito un excelente análisis de la campaña de Romney. Dios quiera que recapacite y se de cuenta que tiene los superpacs y él atacar a Obama con todos los hierros o va a perder las elecciones.Leamos lo del perro de Romney,pero no sobre que Obama comía carne de perro en Indonesia,etc,etc... Frank de Varona
Hace 2488 dias.

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