JEB BUSH, LA PATRIA ESTA PRIMERO

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

 

Hasta los menos informados en asuntos políticos están conscientes de que estas elecciones del 2012 son las más importantes de la historia norteamericana en el último siglo. No es, por lo tanto, el momento para que los líderes de este país antepongan sus ambiciones políticas al bienestar de su pueblo y a la supervivencia del hermoso proyecto de supremacía del ciudadano sobre el estado iniciado en Filadelfia hace 236 años. El próximo 6 de noviembre se decidirá si a la hora de determinar los destinos nacionales manda el ciudadano o manda el estado. Quienes queremos que los derechos ciudadanos predominen sobre el poder del estado tenemos que sacar de la Casa Blanca a Barack Obama y a su pandilla de déspotas solapados que quieren decidir por nosotros e imponernos su fracasada ideología de la igualdad en la miseria.

Por eso me han sorprendido sobremanera las noticias de la semana pasada en que varios aliados tradicionales de la familia Bush hayan sugerido la idea de que Jeb Bush pudiera ser un buen compañero de fórmula para Mitt Romney. Pero lo que más me ha sorprendido es el espectáculo inaudito de que un político experimentado como Jeb haya declarado su disposición a aceptar una oferta que nadie le ha hecho. En mi opinión, es una muestra de desesperación por el poder que lo ha llevado a poner sus ambiciones personales por encima del bienestar de su patria. Es además un error táctico en el que no debió haber incurrido un político de su vasta experiencia. Todos sabemos que la ambición es mala consejera y, sin dudas, en este caso Jeb se dejó dominar por ella.

Por otra parte, nadie podría negar que los Bush constituyen una familia de honestos servidores públicos que ha desempeñado un papel relevante en la política norteamericana por más de un cuarto de siglo. Y, dentro de ese tiempo, doce años como moradores de la Casa Blanca. En otro momento de nuestra política nacional yo no habría dudado un momento en votar por una fórmula que incluyera a Jeb Bush. Pero no en este momento. Su participación en la boleta republicana podría ser el mejor regalo a las aspiraciones reeleccionistas de Barack Obama. Haciendo una paráfrasis del santo patrón del conservadorismo norteamericano, Bill Buckley, "yo apoyo al candidato que más se ajusta a mi ideología siempre que sea elegible". Jeb Bush no solo reduciría las probabilidades de elegibilidad de Mitt Romney sino sería perjudicial en esta cruzada por la recuperación de la grandeza nacional y la restauración de la identidad individualista norteamericana. Me explico.

Para su bien o para su mal, Jeb Bush es parte de un legado familiar matizado por la conducta de su padre y de su hermano como primeros mandatarios de los Estados Unidos, donde no todos fueron aciertos. Su padre, Busch 41, a pesar de no ser un comprometido conservador, llegó a la presidencia de los Estados Unidos en la estela de luz, optimismo y prosperidad dejada por Ronald Reagan. A diferencia de Reagan, Bush padre no se sentía cómodo proclamando ante el mundo la excepcionalidad de los Estados Unidos. Prefería ser amado antes que ser temido. Por desgracia, los enemigos de la libertad no responden a la benevolencia sino al castigo.

Sus convicciones ideológicas inclinadas hacia la izquierda de su partido lo llevaron a practicar un multilateralismo donde se tomaba en cuenta con demasiada frecuencia la opinión de las Naciones Unidas en asuntos relacionados con la política internacional norteamericana. Todo ello en detrimento del poder soberano de los Estados Unidos. Por eso, ordenó el cese de las hostilidades sin dar muerte a Saddam Hussein en 1991 y dejó a medias la obra que tuvo que terminar su hijo (Bush 43) doce años mas tarde. Con ello, complació a los enemigos de Estados Unidos en las Naciones Unidas y, en el proceso, convirtió lo que podría sido un éxito rotundo de su Tormenta del Desierto en un miserable viento platanero.

Su hermano, Bush 43, desplegó una inmensa capacidad de compasión y liderazgo para enfrentar la barbarie desatada por el Islam con un saldo de casi 3,000 muertos en su ataque a las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio de Nueva York en septiembre del 2001. Por el resto de sus dos períodos de gobierno nos mantuvo a salvo del terrorismo y llevó la guerra al terreno de nuestros enemigos. Dios lo bendiga por eso. Pero tuvo su talón de Aquiles en una política interna desplegada bajo el lema de conservadorismo compasivo. En el proceso de implementar esa política incurrió en gastos que condujeron a un déficit presupuestario sin precedentes en las administraciones norteamericanas, sobre todo bajo el mandato de un presidente republicano.

La victoria de Barack Obama en noviembre del 2008 fue el resultado del desgaste del presidente a causa de una guerra que, por prolongada, se había hecho impopular, una crisis económica que ya asomaba su oreja y un candidato moderado que no logró motivar a la base del partido. Después de los dos Bush y de John McCain, tres líderes que militaban a la izquierda de la corriente central del partido, los republicanos se dieron a la tarea de buscar nuevas voces y nuevas caras más acordes con su ideología conservadora. El Tea Party fue creado en su mayoría por republicanos que querían un regreso a la sanidad fiscal. Y fue precisamente la energía creada por el Tea Party la que condujo a la pateadura que recibió Barack Obama en las elecciones parciales del 2010.

Yo no tengo duda alguna de que un Presidente Mitt Romney gobernará como un verdadero conservador con una política de reducción de impuestos, control del gasto Público, promoción del empleo, eliminación de obstáculos a las empresas y restauración de la supremacía norteamericana en sus relaciones internacionales. Pero esa no es la percepción general de un Romney que, como gobernador de una estado a la izquierda de las corrientes ideológicas nacionales, tuvo muchas veces que contemporizar con las tendencias izquierdistas de los electores de Massachusetts, un estado que los Kennedy controlaron por años con la mano férrea de una dinastía absolutista.

Esa habilidad de Romney para gobernar en Massachusetts le será de utilidad para lograr el apoyo de los electores independientes pero le restará respaldo en el sector conservador del Partido Republicano. Por eso digo que Romney necesita a su lado a un verdadero conservador que movilice a la base del partido y a los militantes del Tea Party para que concurran a las urnas en forma masiva el próximo mes de noviembre. Una cara nueva sin un equipaje negativo que proporcione excusas y argumentos a la campaña virulenta que se prepara a desatar la mafia propagandística y bien financiada de Obama. Tengamos en cuenta que, aunque sin base en la realidad, Obama se ha pasado casi cuatro años culpando a George W. Bush de todos los problemas de la nación. Jeb Bush no es, por lo tanto, el compañero de fórmula que puede ayudar a Romney.

En este sentido, numerosos analistas y expertos en campañas políticas tienen sus listas de potenciales vicepresidentes para la candidatura republicana. Aunque corta, la mía incluye a Mitch Daniels, Susana Martínez y Chris Christie, gobernadores de los estados de Indiana, Nuevo México y New Jersey respectivamente; así como a mi preferido el sólido conservador y carismático Senador por el Estado de la Florida, Marco Rubio. Los cuatro pueden fortalecer a Romney en otros dos de sus flancos débiles, las mujeres y los hispanos.

Jeb Bush puede, sin embargo, desempeñar un papel de suma importancia en la campaña para elegir a Romney. Es un líder respetado dentro del partido y tiene la capacidad de contribuir a recaudar los fondos que permitan neutralizar la campaña masiva que preparan los alabarderos de Obama. Estoy seguro de que su contribución a la victoria será tomada en cuenta y le abrirá las puertas para aspiraciones futuras. El 2012 no es su momento sino el de salvar a la patria y lo más beneficioso para los Estados Unidos y para cualquier aspiración futura de Jeb Bush es mostrar su decisión de ponerla por encima de sus aspiraciones políticas personales. 

VISITENOS: A los efectos de tener acceso a comentarios como el que usted acaba de leer y a otros temas y noticias de actualidad internacional lo invitamos a que visite http://www.lanuevanacion.com 

 

 

COMENTARIOS


Alfredito, excelente comentario. Sigues siendo un habil y bien informado profesional de la comunicacion y hombre honesto interesado en el bien de nuestra Patria adoptada. Estoy totalmente de acuerdo con tu analisis, excepto que considero Marcos Rubio seria un excelente VP pero estariamos quemando un joven que promete y pudiera ser el primer Presidente de origen Cubano en la Casa Blanca, pero dentro de 8 anos, no ahora. Claro que le estan poniendo mucha presion, pues al Partido Republicano lo que le interesa es ganar la Casa Blanca, pero honestamente va a ser una contiendo bien dificil y si perdemos el Senador Rubio saldra lesionado. Espero no estar equivocado, pero el tiempo dira. Un abrazo, Mundito
Hace 2514 dias.

Estoy completamente de acuerdo con su escrito.
Hace 2515 dias.

Comentario
*El Administrador de la Nueva Nacion se reseva el derecho de no aprobar comentarios inapropiados.
 
Missing Image