BENEDICTO XVI

Por Esteban Fernández Jr.

 

              ¿Qué va a resolver el Papa a Cuba? Cero, absolutamente nada. Todo es una pantomima castrista, una burla, un verdadero circo.

               Cuanto me gustaría  poder suministrarle varios detalles al Sumo Pontífice y explicarle lo que estoy seguro que nunca le han dicho: Que los castristas acabaron con la religión católica en Cuba y que en actos de sacrilegios colectivos profanaron los templos. Todo orquestado por la dictadura. 

               Nadie me lo contó, yo lo vi con mis propios ojos como destruían, tiraban para la calle las efigies de los santos y de las vírgenes. Las masas enardecidas cantaban y coreaban desafiantes y groseramente: “Mi mamá no quiere que yo vaya a la iglesia porque los curas falangistas me convierten en terrorista”. Y... “A  la Virgen del  Pilar la quieren hacer fascista, pero la Virgen del Pilar es atea y comunista”... 

              Vi cuando a las monjitas las montaban en guaguas para llevarlas al aeropuerto y los castristas trataban de escupirlas mientras les gritaban improperios e insultos. A los sacerdotes, entre ellos al Monseñor Agustín Román, los montaron en el barco Covadonga y los sacaron del país. Trataron por todos los medios de tomarles películas a los curas en situaciones inmorales para chantajearlos.  

               Me encantaría poderle decir al Papa que pregunte: “¿Qué sucede en el antiguo colegio católico Villa Marista?”  Que pida quedarse allí, visitar el lugar, y poder conversar con los que han sido abusados, torturados y golpeados en ese  maldito recinto.  

               Me gustaría que pudiera escuchar las confesiones de Fidel y Raúl Castro si pudieran ser sinceros por primera vez en sus cochinas vidas. Y entonces  el Papa tendría que quedarse mas de un año escuchando todos los crímenes y pecados cometidos por estos dos demonios.  

               Que sepa que si hoy en día dan la sensación de permitirles algunas oportunidades a los católicos es porque los consideran débiles, aniquilados y sin fuerza para hacerles una verdadera oposición. Y lo cierto es que la mayoría de los dirigentes eclesiásticos se han plegado, se han vendido y están completamente controlados y comprometidos. 

              Acabaron con la Iglesia cuando la consideraron peligrosa en el momento de implantar un régimen comunista en la Isla.   En la actualidad saben que la iglesia católica  no cuenta con  suficiente fortaleza ni  para enfrentarse a los pioneros. 

              Si el Papa estuviera suficientemente informado de lo que pasó y de lo que pasa en nuestra tierra ¡no pusiera ni un pie en ella! Los clérigos sólo pueden subsistir, sobrevivir, languidecer y tener la oportunidad de recibir y dar limosnas. Que se entere el Papa que eso es lo único que les están permitiendo a sus representantes en Cuba. 

               Increíblemente, este gran hombre, si estuviera claro, si estuviera empapado en los acontecimientos, pudiera convertirse en uno de los héroes más grandes que ha dado la humanidad. Tiene la oportunidad  de ser un verdadero discípulo y representante de Dios en la tierra si   se  parara  ante un micrófono, con un látigo en sus manos, listo para sacar a los mercaderes del templo, y gritara con sublime emoción:  

             “¡Esta bueno ya, que se acabe esta tiranía, no abusen mas con el pueblo cubano, no destruyan mas a esta nación, móntense en aviones y váyanse al infierno, ya es hora de que este país sea libre, llevan 53 años asesinando a seres humanos, adoctrinando niños, esto es intolerable, viva Cristo Rey!”... 

               No tengo ni la menor idea de lo que ocurriría si el sagrado prelado profiriera esas palabras. Claro que no lo hará,  Y POR ESO DIJE AL PRINCIPIO QUE NO VA A RESOLVER NADA EN CUBA, pero si lo hiciera,  ese sería el momento apropiado para que varios millones de cubanos se arrodillen ante él, se levanten, y acto seguido barran a la tiranía del mapa.

 

 

 

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