DE LO SANTO A LO PROFANO
Por Angélica Mora
Diario de América

 

El hombre de Miraflores no hace distinción entre santos o demonios. Para él, todos cumplen la finalidad de ser usados en su beneficio. Hugo Chávez visita santuarios y recibe a Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán, sin hacer ninguna clase de distinción entre lo bueno y lo malo.

Su único reciente tropiezo es que se le desbarató un poco el tablero canceroso que él atribuye a la nación del Norte. Sencillamente, la pieza que conformaba a la Presidenta de Argentina resultó eliminada ante la noticia que el tumor que tenía Cristina Fernández era benigno.

Pero el Delfín de Fidel Castro en realidad hoy anda muy ocupado en otra cosas, sellando pactos secretos directos con el presidente de Irán, quien recorre los países de gobiernos aliados para concretar su futura misión aniquiladora del mundo libre.

Es la quinta visita del iraní a Venezuela desde que tomó el poder en 2005.
El viaje de cinco días de Ahmadinejad a Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador es visto como peligroso por Washington.


Por largo tiempo ha habido acuerdos secretos de extracción y envío de uranio de minas venezolanas para el programa nuclear de Irán.
Además, el gobierno de Teherán ha conformado una consistente red de nidos de agentes en varias naciones de América Latina, entrenados para actuar cuando sea necesario en beneficio de los países del Eje La Habana-Caracas-Teherán, contra Washington.

El mandatario iraní también es un consumado enemigo de los derechos humanos. Solamente en el 2011 aprobó la ejecución de 552 personas y hoy tiene en sus manos la vida del rehén estadounidense Amir Mirzaei Hekmati, condenado a muerte, acusado de trabajar como espía para la CIA. Chávez como se sabe, cuenta con el completo apoyo de Irán, nación que ha visitado nueve veces desde que asumiera el poder.

Por otra parte, Chávez está estos días dedicado a buscar oportunidades para congraciarse con el pueblo venezolano, de cara a las elecciones presidenciales de este año. El último espectáculo fue ir al Santuario de la Virgen de Coromoto y decir que fue la Virgen la que le curó el cáncer.
(Esta declaración deja muy mal parado al “santo” José Gregorio Hernández, quien según había asegurado el mismo Chávez, era quien lo había sanado de la enfermedad).

En el santuario de la Virgen de Coromoto el presidente venezolano aseguró por cadena nacional de radio y televisión, que estaba ahí para pagar una promesa "por su salud y por la vida del pueblo". Agregó que la manda la había hecho en Cuba, con Fidel Castro de testigo.

Hace algunos pocos años este mismo mandatario calificó a la Iglesia venezolana de "cáncer" y luego, copiando a su venerado Maestro cubano, se declaró el mismo "marxista leninista". Además, todos los venezolanos saben que el palacio de Miraflores es usado regularmente para realizar sesiones de santería.

De paso, para proseguir con los sacrilegios, Chávez invistió en el santuario al general en Jefe Henry Rangel Silva, como ministro de Defensa, militar acusado de narcotráfico y quien también estaría vinculado con las guerrillas colombianas.

 

 

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