DAVID, GOLIAT Y CHILE

Por Angélica Mora

 

“Conociendo a Chávez no creo que entregue el poder tan fácilmente al vencedor” es el comentario más común al hablar sobre el tema venezolano

Aquí en Chile la designación de un candidato único opositor para las elecciones presidenciales de Venezuela del próximo mes de octubre ha sido bien recibida y han aparecido buenos comentarios por parte la prensa y el público en general.

No voy a entrar en un análisis profundo de lo que esta designación en general significa, sino que deseo mostrar el sentimiento generalizado -en este país donde me encuentro de vacaciones- de la importancia de estos comicios para Chile, todavía libre de la fatídica influencia del binomio Caracas-La Habana y todo lo que representa para el mantenimiento de la democracia.

Es mucho lo que está en juego: Henrique Capriles, el candidato único triunfante en las primarias del domingo, lo declaró en Caracas al decir que “el vencedor fue el futuro de Venezuela…”


Capriles afirmó que aspira a ser el presidente de todos los venezolanos: “De todos. Aspiro a ser el presidente de los amarillos, de los blancos, de los verdes, de los azules, de los naranjas, de los rojos y aspiro a ser el presidente de los que no tienen color…”.

Pero, no es sólo Venezuela lo que se juega. Muchas de las personas consultadas aquí en Chile creen que este candidato, joven y lleno energía es un excelente candidato para enfrentar a Hugo Chávez.

Pero, también está el temor al fraude. “Conociendo a Chávez no creo que entregue el poder tan fácilmente al vencedor” es el comentario más común al hablar sobre el tema venezolano. “Tiene la maquinaria aceitada, me dicen, y ésta es muy poderosa”.


Me recuerdan a “ese comandante cubano que viaja a cada rato a Venezuela y tiene conocimiento de las comunicaciones… no le habrá sido difícil alterar las máquinas de votación…" (que den como ganador a Chávez). “Asimismo, me comentan, no te olvides de los observadores, que son en su mayoría, izquierdistas… ”.

El temor de los chilenos es bien justificado. Es el miedo a perder la tranquilidad y prosperidad que actualmente goza el país, libre, sin un gobierno autoritario como el de Venezuela o Cuba. Los síntomas de una injerencia chavista ya están presentes en los barrios populares de todo Chile, que son fácil presa de los comunistas.


Yo he sabido que hay delegaciones del colectivo venezolano "La Piedrita" tratando de concientizar a la población obrera, instándolos a pronunciarse contra el gobierno y sus instituciones.


“Hay que quemar también los Bancos… " “Concientizar al Pueblo…”
Y otros lemas, que no coloco aquí para no hacerle propagan a estos grupos revolucionarios, que cuentan con el apoyo de los gobiernos de Cuba y Venezuela.

El mejor producto ha sido Camila Vallejos, la dirigente estudiantil chilena preparada y apoyada por los regímenes de La Habana y Caracas.

Por eso hay tanta expectativa en Chile por los resultados presidenciales de Venezuela que se llevarán a cabo dentro de 8 meses. Su propia tranquilidad política, económica y social depende de ellos.


 

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