LOS ANTIGUOS NOVIAZGOS

Por Esteban Frnández

 

El fallo inicial en los noviazgos cubanos era que EL NOVIO estaba encargado de correr con todos los gastos de la boda, y casi siempre el pobre muchacho estaba trabajando de dependiente en una bodega o estudiando en el Instituto o en la Universidad y no tenía ni donde caerse muerto.

 

En otras palabras, "se estaba comiendo un cable", y al enamorarse, tenía ante si la responsabilidad de una boda. Encima de eso iba a pedir la mano de su novia, y lo primero que le decía el padre de la muchacha (con cara de malo aunque fuera más bueno  que el pan) era: "Y ¿cómo es que tú piensas mantener a mi hija?"...

 

Y ahí había que inventarle  un montón de mentiras, alardes y promesas para convencer al viejo,  cuando en realidad estaba pensando: "¿Qué sé yo como voy a mantener a esta chiquita si no tengo ni la menor idea de como me voy a mantener yo?"...

 

Y eso traía como consecuencia que los noviazgos duraran hasta 15 años. Y después de pasadas décadas de noviazgo,  todavía el novio se mantenía firme prometiendo que mejoraría de empleo o que terminaría pronto su carrera universitaria para después casarse.

  

A todas estas, y durante todo ese tiempo de noviazgo, el novio solamente podía robarle unos cuantos besitos a la muchacha cuando su mamá se iba a la cocina a colar café; unas cuantas caricias mas apasionadas (a eso le decían darse "un mate" ) si se les presentaba la oportunidad en algún lugar, y si tenia mucha suerte, le rozaría una rodilla a su futura esposa.  En aquellos tiempos la vigilancia sobre las parejas era inflexible, porque desde que el novio entraba por la puerta de la casa,  la futura suegra se le plantaba delante que tal parecía un guardia rural del machadato.

 

Ya la familia había escogido tres sillones, dos para los novios y otro para la señora de la casa que se  ponían en forma triangular. Al principio los balances eran nuevos, pero a los cinco años de noviazgo ya los tres sillones estaban desfondados. Tengo un amigo que nunca llegó a casarse con su novia, pero tuvo la delicadeza de traer tres sillones nuevos de regalo al pelearse con la muchacha.

 

Y para salir con la novia al cine, al parque, o a un baile, había que llevar a retortero  a la chaperona, y no solamente eso,  sino que también había que pagarle  la entrada  en todas partes. Y en el baile,  si el muchacho se pegaba demasiado a su novia,  entonces la señora venia con tremendo carácter y los separaba.

 

Increíblemente, muchas veces después de 10 años de noviazgo, los novios se peleaban y lo triste del caso era que HABÍAN PERDIDO TODA SU JUVENTUD en el empeño.

 

Después del 10 de Marzo del 52, el asunto de los noviazgos fue aún peor porque a los jóvenes les dio por usar la excusa de  ser revolucionarios, pertenecer al Movimiento 26 de Julio y al Directorio.  Y  aunque no se metieran en nada,  había huelgas en los Institutos todos los meses, y la Universidad casi siempre estaba cerrada.

 

Esa fue una magnifica excusa para aplazar bodas y para posponer y cancelar noviazgos. Y después, para colmo, vino el fidelato y lo mejor de la juventud cubana fue a parar a las cárceles, y más tarde vino la miseria colectiva.  Los jóvenes aducen que no tienen futuro, y es hasta difícil conseguir un lugar donde los recién casados puedan vivir solos.

 

No todos, pero algunos de  los muchachos jóvenes,  en lo menos que piensan es en casarse, sino en conseguir una turista, aunque sea un adefesio, que se case con ellos y los saque de aquel infierno.

 

Gracias a Dios, puedo terminar este escrito con un caso muy bonito de noviazgo. Es el caso de una buena amiga mía, simpática, agradable, joven y bonita, llamada Marta Granda, quien se enamoró de un valiente muchacho del pueblo llamado Eddy Carrera Vallina y se hicieron novios. Él fue apresado, fue condenado y cumplió 16 años como preso plantado. Ella lo esperó durante todo ese tiempo.  Al fin él salió de la cárcel, se casaron y son muy felices...

 

Pero hoy en día, para bien o para mal, la palabra noviazgo es sinónimo de dinosaurio, algo sacado de la época de las cavernas. Y los padres han aprendido que la ‘chaperona’ es un personaje del pasado que venia en una de las carabelas cuando Colón llegó a América. En estos momentos, en cuanto una pareja se enamora, comparten un cuarto sin contar con la opinión de nadie. 

 

 

 

 

COMENTARIOS


Comentario
*El Administrador de la Nueva Nacion se reseva el derecho de no aprobar comentarios inapropiados.
 
Missing Image