LA ESPAÑA EN LLAMAS QUE HEREDA RAJOY

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

 

España en llamas: Mezcla de coñac y cidra. Un trago dulce al principio y, al final, de efectos letárgicos y dolores de cabeza como los del socialismo.

 

Después de casi ocho años de demagogia, ineptitud e improvisación bajo el gobierno del Partido Socialista Obrero Español los españoles propinaron a los socialistas una soberana pateadura en las urnas en las elecciones del pasado domingo 20 de noviembre. La multitud congregada frente a la sede del triunfante Partido Popular en Madrid saludó con genuino entusiasmo el final de la pesadilla socialista y el inicio de lo que esperan será un drástico cambio de rumbo en la conducción de los asuntos públicos.

 

Pero el hombre en el balcón recibía los aplausos con una buena dosis de preocupación y de cautela. Mariano Rajoy ha dado muestras de estar muy consciente de la enormidad de la tarea que enfrenta para apagar el incendio que le dejan José Luís Rodríguez Zapatero y su cohorte de diletantes. Por eso dijo con la integridad de carácter de los verdaderos líderes: “No habrá milagros”.  

 

Sin embargo, nada menos que un milagro es lo que tendrá que realizar Rajoy para proporcionar empleo a 5 millones de españoles (21.5 por ciento de la población), despedir parte de una burocracia parásita cuyo financiamiento disparó el déficit presupuestario a más del 9 por ciento en 2010, reducir la deuda nacional, dejar sin efecto excesivas regulaciones gubernamentales que asfixian la creación de nuevas empresas y reparar los daños de la burbuja inmobiliaria española. Esas son las prioridades.

 

Después tendrá que diseñar métodos para mejorar la seguridad pública amenazada por inmigraciones indeseables de musulmanes y ciudadanos de países excomunistas, enfrentar las agresivas demandas sindicales, poner límites al chantaje de las autonomías regionales y restaurar las fibras éticas y morales españolas, como por ejemplo derogar la ley de aborto al por mayor aprobada durante el gobierno socialista.

 

En el ámbito de la Unión Europea, Rajoy tendrá que restaurar la credibilidad de España como economía viable y digna de crédito internacional. En la última década la economía española se ha unido a las de Grecia, Italia, Portugal e Irlanda en las que han sido denominadas economías periféricas y en riesgo de colapsar. El experimento del euro como moneda con suficiente solidez como para desplazar al dólar terminó en desastre. Sus promotores han aprendido una dura lección de política monetaria. No es posible mantener la solidez de una moneda cuando hay muchas manos metidas en la olla en vez de un Banco Central que formule y aplique una política monetaria en forma profesional y sin interferencias de políticos demagogos.

 

La buena noticia es que sus conciudadanos dieron a Rajoy un mandato absoluto. Su Partido Popular obtuvo casi el 45 por ciento de los sufragios y 186 diputados de los 350 que forman la Cámara Baja del Parlamento, superior a su récord histórico de los 183 logrado en las elecciones del año 2000. Los socialistas, por su parte, sufrieron el peor descalabro de su historia al caer de 169 diputados a 110, aún por debajo de los 118 que lograron en sus primeras elecciones como partido político en 1977.

 

El resto de los sufragios fueron compartidos por varios partidos minoritarios, entre ellos partidos catalanes y vascos de tendencias nacionalistas. Pero la mejor noticia es que Mariano Rajoy y el Partido Popular pueden promover su agenda de gobierno sin tener que hacer concesiones para lograr alianzas con otros partidos. Y eso es lo más cercano al poder absoluto en el seno de cualquier democracia.

 

La interrogante, por otra parte, es si quienes le dieron el mandato le darán el tiempo necesario para resolver este entuerto. Casi ocho años de despilfarros y de políticas demagógicas no pueden ser enmendados en un par de años de austeridad administrativa y de honestidad política. Los pueblos tienen mala memoria y, andando el tiempo, los socialistas podrían tratar de capitalizar cualquier demora en la solución de los conflictos que ellos mismos crearon.

 

Por mi parte, albergo la esperanza de que después de esta amarga experiencia los españoles, al igual que nuestro cómico Guillermo Alvarez Guedes, digan de una vez por todas: “¡Que tremenda m…(miseria) es el comunismo!” y manden a los Rodríguez Zapateros y a los Pérez Rubalcaba al basurero de la política española por un largo tiempo. Porque los socialistas no son otra cosa que unos comunistas solapados que esconden sus insuficiencias y su arrogancia detrás de la mascara de una ideología que resulta atractiva a quienes pretenden que el estado les resuelva sus problemas. Esos pobres diablos cambian libertad por seguridad y se quedan sin ninguna de las dos.

 

En lo relativo a la América Latina, Rajoy ha dicho en el curso de su campaña por la presidencia que se propone revitalizar las relaciones con países con los cuales España comparte historia, tradiciones, lengua y cultura. Países que muestran en estos momentos un desempeño económico superior al de la propia España. Se ha lamentado además de que su país exporta menos a Iberoamérica que a Portugal. Destacó asimismo que Asia y Africa superan en estos momentos a la América Latina como socios comerciales de España. Veamos que planes llevará Rajoy a la próxima Cumbre Iberoamericana de 2012 programada para la ciudad española de Cádiz.

 

He dejado para el final el tema que presumo resulta de más interés para los lectores de La Nueva Nación, que no es otro que la política con respecto a los regímenes represivos de La Habana y de Caracas. Si una vez en el poder, el Rajoy presidente convierte en política gubernamental la esencia de las críticas a Zapatero del Rajoy opositor las cosas van a cambiar de rumbo. España demandará mas respeto y será menos complaciente con los déspotas. En La Habana, los opositores regresaran a la lista de invitados a la Embajada Española. Los Castro no tendrán abogados que intercedan por ellos ante la Unión Europea para pedir la anulación de la llamada Posición Común o solicitar el levantamiento del bloqueo norteamericano como eufemísticamente lo califican los tiranos.

 

Pero de ahí en adelante no esperemos mucho más. Porque, aunque confieso compartir su ideología y hasta simpatizar con Mariano Rajoy, no me hago muchas ilusiones. He vivido demasiado y he visto a políticos de muchos países—empezando por los de Estados Unidos—alterar el libreto cuando ascienden al poder o cuando cambian las circunstancias para esperar que ninguno muestre un compromiso real con la libertad de mi patria. De todas maneras me siento feliz por España y hago votos porque este hombre sea el experto bombero que demanda y necesita su pueblo. Un bombero cuya misión será nada menos que apagar el incendio político, económico y moral dejado atrás por los socialistas y que amenaza con destruir las instituciones creadas en cuatro décadas de democracia.

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COMENTARIOS


De acuerdo, no nos podemos hacer muchas ilusiones con respecto al rumbo de España en relación a los Castros pero por lo menos.... un gobierno comunistoíde menos en europa.
Hace 2612 dias.

Comentario
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